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Historias de Rojas

 

1828

APRESAMIENTO DE MANUEL DORREGO

Recopilado por: Enrique Abel Scagnetti
pichonpic404@gmail.com

 

“El loco Dorrego”, libro escrito por Hernán Brienza, en su parte final describe cuando el federal coronel Dorrego y Juan Manuel de Rosas, después de perder el combate en Navarro frente al unitario Lavalle, parten rumbo a Salto perseguidos por los hombres de Lavalle.

Textualmente éste es el relato del escrito: “Rosas por segunda vez decide acompañar a Dorrego sólo hasta la puerta del cementerio, resuelve abrirse. A tres kilómetros de Salto. En la estancia “El Triunfo” (Salto) de su hermano Luis Dorrego, se apean de sus caballos, comen un asado y reponen fuerzas: Javier Fuentes, Manuel Vicente Maza, Rosas y Dorrego discuten qué hacer.

Alguien informa que en un lugar llamado “El Clavo” (uno de los puestos de la estancia “Las Saladas”, partido de Salto) se encuentra Bernardino Escribano con la vanguardia de las tropas de Pachecho. Hacia allí Dorrego decide partir, mientras Rosas se prepara y rumbea hacia Santa Fe.

Manuel va confiado. Sonríe con pesadumbre, pero sonríe. Va a encontrarse con Escribano y con Mariano Acha, dos oficiales recientemente ascendidos por él mismo, el último, a la sazón, su compadre. Pero también se sabe que esos oficiales guardan lealtad a su antiguo jefe, el “alemanote” Rauch. Con cansino fatalismo, el hombre va hacia su trampa, como si supiera de antemano que el final se acerca. Una mueca de resignación le surca los labios cuando ve por fin a Pachecho, el General recién ascendido, se apea del caballo, se estrechan un abrazo y Pachecho lo convida con un mate cimarrón.

El sol del martes 10 de diciembre cae tensado en el cielo rojizo de esa pampa triste y los dos hombres entran en un rancho del cuartel volante de “El Clavo”.

Manuel comienza a contarle a Pachecho las cuitas de la batalla de Navarro, cuando Escribano y Acha interrumpen el lugar:
-- Dorrego, venimos a detenerlo, no ofrezca resistencia.
Manuel y Pachecho se pone de pie. El flamante general no puede creer la insubordinación de sus hombres. Mira a los ojos al gobernador depuesto con una muestra de tristeza y estupor. Extrañado, Manuel mira a Acha y le pregunta:
-- Compadre, ¿se ha vuelto usted loco?.. No esperaba jamás de usted semejante acción.

El Judas de poca monta baja la vista y duda un instante, pero Escribano procede a apuntarlo con su fusil. Ya a nadie le falta traicionar a Manuel Dorrego.

A punta de pistola es trasladado al pueblo de Salto, junto a su hermano Luis, y queda detenido en una de las habitaciones de la casa de Rauch.
Sereno, Manuel utiliza esa noche para poner en orden sus ideas y espantar su empecinamiento. Le pide a sus captores, en realidad a su cuidador de apellido Caparros, un poco de leche tibia y unos cigarrillos. Y allí, en el secreto de la noche, quema unas cartas comprometedoras que no pueden quedan en manos del enemigo”.

El relato continúa con hechos por todos conocidos, conducido al otro día a Navarro y fusilado por orden de Lavalle.

En la recopilación histórica del libro “El establecimiento El Triunfo y el Coronel Dorrego” escrito por Alfredo Canals, extraemos el siguiente comentario: “El combate se produjo el 9 de diciembre de 1828. Después de sufrir la derrota de Navarro, el Coronel Dorrego, se junto con su hermano Luis, don Manuel de Rosas, el Dr. Don Manuel Vicente Maza, don Javier Fuentes y varios jefes se reúnen en la estancia <<El Triunfo>> (Salto), propiedad de Don Luis Dorrego, donde se sirve un asado y se cambian opiniones sobre el curso de acción a seguir.

“Rosas le recomienda a Dorrego dirigirse a Santa Fe en búsqueda de apoyo de Estanislao López. Dorrego, por su parte, considera más conveniente procurar la incorporación del Coronel Ángel Pachecho a quien él había nombrado Comandante de la Frontera del Norte.

“Rosas insiste en su posición y hasta le previene que puede ser traicionado, como efectivamente sucedió después. No consigue disuadirlo.

“Dorrego se muestra obstinado y luego parten Rosas hacia Santa Fe y Dorrego, con su hermano, se dirigen al puesto “El Clavo” (Salto) donde llegan en las últimas horas del día 10 de diciembre”.

“El Teniente Josué relata de la siguiente manera el apresamiento de Dorrego y su posterior traslado al pueblo de Salto:

“Era ya de noche, cuando Dorrego, en un rancho de allí tomaba mate con el General Angel Pachecho y algunos oficiales. De pronto se presentó el mayor Mariano Acha y le intimó prisión de orden del jefe accidental del 5to. De Húsares, Comandante Bernardino Escribano.

“Dorrego, reaccionando de su estupor, se dirigió a Acha: -- Comandante, ¿Ud. Se ha vuelto loco?... Pues no esperaba de Ud. Semejante acción…

“Rápidamente el coronel, junto a su hermano Luis, fue remitido, escoltado, para llegar a las 3 de la mañana al pueblo de Salto, a casa del comandante Federico Rauch (hoy casa familia Tobin). Como éste estaba ausente, la casa la cuidaba do Vicente Caparrós y su esposa doña Socorro.

“Dorrego pidió a don Vicente un poco de agua, pero como los hermanos se hallaban incomunicados, Caparrós pidió permiso al jefe de la escolta.

“Dorrego, cuando vio que accedían a su pedido, se dirigió nuevamente a don Caparrós: -- Preferiría un vaso de leche.

“Unas negras al servicio del Coronel Rauch le alcanzaron leche y unos cigarros.

“Dorrego, cuando acercaba el jarro a sus labios, desvió la vista disimuladamente y se dirigió a Caparrós:

“-- Atrás de esa caja dejo unos papeles, quémelos, que nos pueden comprometer.

“Se refería a la única caja que había en la habitación.

“Mientras esperaba que llegara el carruaje que Dorrego había pedido al juez de paz, don Diego Barrutti, el jefe de la escolta ordenó la prosecución de la marcha, sin que se hiciera uso de él…”

El libro continúa su interesante relato culminando con el fusilamiento del Dorrego, ocurrido el 13 de diciembre del año 1828.

De nuestro punto de vista, creemos que la casa de la familia Tobin, esquina de 25 de mayo y San Martín, debería ser declarada como lugar histórico de Salto.

Enrique Abel Scagnetti
Febrero de 2011

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© CiudadRojas, enero de 2010.