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Historias de Rojas

 

1860 - 1975

ALMACENES DE RAMOS GENERALES

Escribe: Ariel Labrada

 

En la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló la agricultura en nuestro partido, muy especialmente por la inmigración de italianos, españoles, irlandeses, franceses y sirios que arrendaban parcelas de cincuenta o cien hectáreas que explotaban en forma familiar, con arados de tres rejas, tirados por caballos o bueyes. Esto se desarrolló con tanta fuerza que en 1914 los habitantes del campo eran el doble que los de la ciudad.

En esa multitud de chacras se producían los alimentos de consumo para la familia y sus peones: hortalizas, pollos, huevos, cerdos, frutas. Se carneaban porcinos en el invierno para tener facturas durante todo el año. Pero el principal producto eran los cereales, muy especialmente maíz y trigo que estaban destinados a la comercialización y a la exportación.

Esto generó la aparición de los “almacenes de ramos generales”, que abastecían de todo lo necesario para el chacarero: semillas, herramientas, postes, alambres, utensilios domésticos, yerba, azúcar, faroles de kerosene, cocinas “económicas” (utilizaban como combustible los marlos que quedaban después de desgranado el maíz), etc. Pero también le compraban la cosecha, lo que generó una modalidad muy especial de operatoria. Durante todo el año se le fiaba al productor lo que necesitaba, cosa que se iba anotando en una libreta que se saldaba cuando entregaba el cereal, prácticamente una o dos veces por año. En etapas afortunadas de buenas cosechas, solía quedar un sobrante que se dejaba en el mismo almacén que operaba como “caja de ahorro”.

Almacén de Peña

El más antiguo del que tenemos referencia es el del español Manual Cándido Peña, que estaba ubicado en lo que es hoy calle Muñoz esquina Iribarne ocupando más de un cuarto de manzana. Es probable que haya comenzado a funcionar antes de 1860. El matrimonio tuvo la desgracia de que en 1872 fuera llevada una hija como cautiva del último malón que cayó sobre Rojas.
Años después, muy afectados por aquella pérdida, decidieron regresar a España y transmitieron el negocio a Luis Almar y N. Oyhanarte.

Casa Herrán, luego Herrán, Salaber y Cia.

Ubicado en la esquina de Alem y 9 de Julio, ocupaba más de un cuarto de manzana. Era proveedor de la estancia San Jacinto y sus arrendatarios. Diariamente, un carro tirado por caballos hacía el trayecto (lógicamente, por caminos de tierra) y se lo denominó popularmente como “el correo de San Jacinto”, que transportaba las provisiones necesarias y la correspondencia.

Baguear y Boggia

Una fotografía muy ilustrativa fue tomada en 1930, donde se ve el salón de la firma continuadora Boggia y Bussalleu, ubicado en lo que es hoy calle Muñoz, entre Pueblos Originarios y Kennedy.

Además, había un galpón denominado “corralón”, donde tenían los elementos más rústicos como postes, maderas, alambres, bolsas, semillas, etc. El establecimiento ocupaba más de media manzana. En 1937 agregó el rubro de venta de tractores y algo más adelante los automóviles Ford, cuando se integró a la firma el Sr. González Falcón. Se completaba así el universo de mercaderías que allí se podían adquirir, que iba desde un tornillo, pasaba por un “cilindro” de yerba y culminaba en un automóvil cero kilómetro.

“Las Medialunas”

En el año 1892 Domingo Aparicio La Río fundó un almacén de ramos generales en la esquina de Lamadrid y Solís y construyó el edificio que estaba coronado por quince semicírculos, por lo que el pueblo le dio en nombre de “Las Medialunas”, que también ha pasado a ser la denominación del barrio.

Casa Espil

En la esquina de la avenida 25 de Mayo e Hilario Lagos estaba este establecimiento que ocupaba un cuarto de manzana y que mantuvo hasta el final (aproximadamente 1950) su denominación de “Casa Espil”, no obstante haber cambiado la firma: Demarco, Mignone y Cia.

Constantino Baños

Estuvo ubicado en el cruce de las calles Iribarne y Melián, ocupando todo un “solar”, es decir un cuarto de manzana. Tal como hemos visto en casos anteriores, ninguno utilizaba una superficie menor a esa.

Huerta hemanos

Tuvo su sede en la localidad de Carabelas.
Los almacenes de ramos generales estaban íntimamente ligados a las eventualidades de las buenas cosechas y de las malas. Como entregaban la mercadería al fiado, corrían el riesgo de no cobrar cuando había sequías, inundaciones, langosta o imposibilidad de vender los cereales (como sucedió desde 1940 a 1945). La crisis de 1930 llevó a “Huerta hermanos” a la quiebra, cosa que tuvo trágica repercusión en la zona, ya que había numerosos chacareros que tenían a ese establecimiento como su caja de ahorros.

Casa Llanos

Este comercio, propiedad de dos hermanos españoles de apellido Llanos, funcionó en su última etapa en la esquina de Iribarne y Muñoz y fue el que tuvo mayor persistencia, pues desapareció aproximadamente en 1975.

El final

La primera emigración de los habitantes del campo hacia las ciudades se produjo durante la crisis que sufrieron los chacareros a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
Posteriormente, la tecnificación de la agricultura hizo que fuera cada vez menos necesaria la presencia de las familias de agricultores en el campo; bastaba con contratar una máquina para sembrar, otra para fumigar y una tercera para cosechar. Aquel sesenta por ciento de los habitantes de Rojas que vivían en el campo (1914), se fue reduciendo paulatinamente hasta el veinte por ciento (2010). Los comercios para proveer a las familias chacareras ya no tenían razón de ser y –en buena parte- habían sido reemplazados por cooperativas.

Ariel Labrada
Febrero de 2014

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© CiudadRojas, enero de 2010.