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Historias de Rojas

 

1880 - 1952

LA JUNTADA DE MAIZ

Escribe: Adolfo Crosetti
adolfocrosetti@gmail.com

No se podía ser juntador de maíz si no se reunía dos condiciones: ser constante y laborioso, porque el pago era a destajo. Solo era rendidor si se juntaban muchas espigas en poco tiempo durante las horas de luz natural, ya que el período de recolección estaba limitado por el clima.

Era interesante observar cómo una multitud de trabajadores rurales componían una masa heterogénea unida por el trabajo. En primer lugar podemos ubicar a los hijos de los chacareros, jóvenes de ambos sexos, que trabajaban en un campo distinto al de su chacra y cobraban por su trabajo. Otro grupo podíamos hacer con juntadores domiciliados en el pueblo vecino, tanto hombres solos como familias completas, quienes vivían en el campo durante toda la campaña o quienes trabajaban medio día, porque era un trabajo extra por ser agentes de policía, empleados municipales o tener otra ocupación.

Un grupo de importante de trabajadores lo constituían braceros de otras provincias, principalmente de Santiago del Estero, Entre Ríos y Corrientes.

Al principio de la década del ´30 llegaron al país grandes grupos de inmigrantes “golondrinas” procedentes de Europa, particularmente de Polonia, en busca de trabajo. De un viejo libro recogemos algunos nombres: MALEK, MATZCEIR, OREGLAT, PANASUK, VIVIURCA y otros.

Los juntadotes se alojaban en galpones de las chacras o en campamentos precarios cuando se trataba de grandes campos.

Hasta la época de 1930 compartían la mesa con el agricultor. Posteriormente se organizaban por cuadrilla, haciéndose ellos la comida. En los días de lluvia se compartía la mesa de lotería o barajas. Cuando terminaba la campaña se celebraba con un asado. Muchos juntadores sin familia, terminada la campaña, se alojaban en modestos hoteles o camas de pensión donde, por algunas semanas, “vivían de rentas” como se decía antes.

Durante la cosecha faltaban a la escuela muchos niños, porque se trasladaban con sus padres al campo. Los más grandes colaboraban en el trabajo y los hermanos menores, hasta los chicos de pecho, eran llevados al lote de maíz, donde se los ubicaba al reparo de las bolsas de maíz y la ternura de su madre, la juntadora.

En el año 1952 se amplía la ocupación en la industria y el comercio. Consecuentemente, el juntador de maíz fue desapareciendo, pero como las máquinas juntadoras aún estaban en período de experimentación y había pocas, el maíz quedaba sin levantar. Entonces el ejército envió trabajadores a juntar maíz, acompañados por sus jefes inmediatos. A Rojas vino un batallón con asiento en la Provincia de Santa Fé. Llegaron 482 soldados que trabajaron en 44 chacras.

Adolfo Crosetti
adolfocrosetti@gmail.com
Mayo de 2013

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© CiudadRojas, enero de 2010.