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Historias de Rojas

 

1955-1980

LA "PUBLICIDAD"

Escribe: Omar H. Romano
romano.omar@gmail.com

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

Asi de simple se le llamaba a las propaladoras que existían en las localidades del interior del país, que a través de altoparlantes FIJOS instalados en puntos “neurálgicos” de la población, difundían en “altavoz” durante algunas horas del día MUSICA, PUBLICIDAD (tanto comercial, como también de espectáculo e institucional) y alguna que otra NOTICIA.

En Rafael Obligado, la primera “PUBLICIDAD”, como se las denominaba al comienzo, que luego devino en el término “RADIODIFUSORA” se instaló allá por el año 1955/56, por iniciativa de uno de los hermanos CASCO de la Ciudad de Rojas y la parte operativa estuvo a cargo del recordado ISRAEL SANTIAGO PHILIPS desde sus comienzos, originario de Rojas.

La operatoria comercial consistía en la búsqueda de los denominados “AVISOS” publicitarios que, a través de una tarifa, generalmente mensual, se promocionaba y publicitaba especialmente a casas dedicadas al comercio en general (tiendas, panaderías, carnicerías, disquerías, etc.), más los provenientes de distintos eventos artísticos (bailes, cine, circos que iban periódicamente, obras de teatro con artistas de novelas radiofónicas, etc.) y cualquier otro aspecto que se decidiera difundir (como la de partidos políticos en épocas previas a las elecciones).

Se nutría de esos ingresos, con los cuales se solventaban los “honorarios” del encargado operativo, gastos de alquiler, lúz, etc. y si quedaba un remanente era la utilidad para el propietario, quien reinvertía parte de ello en novedades musicales, mantenimiento de la red de cables, provisión de “PUAS” (¿) y demás erogaciones para el normal funcionamiento.

¿QUÉ ERAN LAS “PÚAS”?

Los “EQUIPOS TECNICOS”, consistían en un amplificador a válvulas (todavía no existían los transistores), conectado a los altoparlantes (eran metálicas y vulgarmente llamadas BOCINAS por su forma) a través de cables, un micrófono de pie (color verde, en forma de cono con una malla metálica al frente, hacia donde se dirigía la voz) y un “pasadiscos” conectado al amplificador, donde giraban los discos de “78” (78 rpm), de pasta.

A este artefacto, se le colocaba una especie de brazo (se le llamaba pick-up), con un aditamento en su extremo, similar a una aguja pequeña, que al tomar contacto con los “surcos” del disco, transmitían lo que se hallaba grabado en el mismo, a través de finos cables, al amplificador y así se generaba el sonido de la música.

Esa especie de aguja pequeña, que era la que le “sacaba” (figurativamente) el sonido a los discos, eran las famosas y siempre bien cuidadas PUAS, que se desgastaban con mucha facilidad y si no se tenía ciertas precauciones y se cambiaban en el momento oportuno, era muy factible que arruinaran los “surcos” del disco y ocasionaran lo que se conoce, aun hoy, como “DISCO RAYADO”.

Las púas eran importadas y venían en una pequeña cajita metálica con alrededor de 10 o 15 unidades, que se cuidaban con mucha “unción”, pues si se terminaban las PUAS en condiciones se “acababa” la música...

Luego vinieron los discos de material plástico de 45 rpm y de 33 rpm, algunos con un solo tema de cada lado, otros con dos, hasta que finalmente aparecieron los “LONG PLAY” de 33 rpm, que fueron una verdadera revolución y traían entre 6 a 8 temas de cada lado.

Con estos discos ya dejaron de usarse las PÚAS y fueron reemplazadas por las denominadas “pastillas” que se insertaban en la punta del “pick-up”, consistentes en un material plástico especial que “copiaba” el sonido de los discos a través de una “chapita” que terminaba en punta y era la que reemplazaba a las viejas púas, aunque mucho más livianas y duraderas.

LAS EMISIONES DE LA PUBLICIDAD

Las emisiones eran de alrededor de un “par” de horas a la mañana y otras tantas por la tarde y se retransmitía, en esa época, el “INFORMATIVO DE RADIO BELGRANO” del mediodía y aparecía la recordada voz del CONDUCTOR Philips anunciando que “conectaban con la cadena de Radio Belgrano en forma directa” y no era otra cosa que colocar el micrófono delante de una radio (también a válvulas), a la que se le elevaba el sonido cuando comenzaba el informativo.

Pero esa especie de “magia” que apareció en nuestra población a mediados de la década del 50, aunque hoy pareciera elemental y muy casero, a través de la vulgarmente llamada PUBLICIDAD, generó una interesante novedad y fue recibida con gran beneplácito por la población.

La “estructura” original duró unos pocos años, hasta que el Señor Casco le vendió la PUBLICIDAD al Señor Philips, dando éste un paso importante al transformarse no solo en conductor operativo sino a partir de allí también como propietario.

NUEVA ETAPA

Por diversas circunstancias, ISRAEL SANTIAGO PHILIPS decidió trasladarse nuevamente a Rojas y le vende el “fondo de comercio” (por llamarle de alguna manera), a HUMBERTO ROMANO a fines de la década del 50, quien inmediatamente le cede la misma a su hijo, HILDO OSCAR ROMANO para que prosiga con su funcionamiento.

Por unos años, compartieron la explotación de la misma con ALFONSO MOREY y su esposa, instalándose durante ese tiempo en su domicilio, en un salón que daba al frente de la casa que habitaban, ubicada sobre la calle 3, enfrente del Hogar Escuela y en la misma vereda donde estaba el negocio de Doña Jorgelina.

Alfonso Morey, en esa época trabajaba en el Ferrocarril con un cargo subalterno al Jefe, que desempeñó durante varios años, era nativo de la Ciudad de Rufino, Provincia de Santa Fe y se radicó en Rafael Obligado junto a su esposa y a su única hija, Cristina. Gente muy amistosa y cálida, que supo ganar rápidamente de muchos amigos y, luego de algunos años, por cuestiones laborales, el núcleo familiar fue a vivir a la Ciudad de Junín.

Posteriormente y por varios años, con Hildo a la cabeza y algunos de sus hermanos menores colaborando, llevó adelante, con verdadera pasión y ya desde el “escritorio” de la Estación de Servicios propiedad de Humberto y Juan Romano, la continuidad de la PUBLICIDAD, que pasó a denominarse RADIODIFUSORA RAFAEL OBLIGADO.

Hildo, con escasos 20 años, comenzó a “despuntar” el vicio del “fierrito” (micrófono) con una verdadera pasión y excelentes condiciones naturales para hacerlo, que le duró toda su vida y sirvió para que en la nueva PUBLICIDAD aplicara su ingenio y picardía en el desarrollo de nuevos esquemas y modernizando (con lo que había en esos momentos) los elementos técnicos y estructurales.

LOS GRABADORES

Así fue como aparecieron los “grabadores” portátiles (las marcas más conocidas eran PHILIPS Y GELOSO), que tenían una cinta magnética unida en cada uno de sus extremos por una especie de “carreteles” de plástico, que se insertaban en el aparato y tenían las mismas funciones que aun hoy vemos en los grabadores actuales.

Realmente eran de una calidad excelente y tenían una nitidez espectacular; se usaban con 6 “pilas” tamaño grande y permitían realizar, a través de su grabación, todo tipo de notas, entrevistas, actuaciones de músicos y cantantes, los goles del futbol del domingo relatados por José María Muñóz a través de Radio Rivadavia y todo otro “ruido” que se considerase de interés......

Todo ello se iba luego escuchando por los altoparlantes del pueblo, con marcado interés en muchos casos, porque aparecían “mágicamente” las voces y acordes de personas conocidas, generalmente convecinos, que fueron toda una novedad en esos momentos.

LOS ALTOPARLANTES

En ésta etapa, se ampliaron la cantidad de altoparlantes (BOCINAS) y con la colocación de 5 en lugares estratégicos de la población, se cubrían los lugares de mayor densidad y transito comercial y de esparcimiento en esos momentos. Recordemos para ubicarnos:

La principal BOCINA estaba ubicada sobre el edificio de la Familia Rachid, en la esquina, donde funcionaba en su momento una hermosa tienda y mercería atendida por Doña Jorgelina y luego se instalara, en la esquina, el bar EL RENO.

Era el punto estratégico y estaba orientada hacia el este, en dirección al otro “eslabón” de una cuadra más adelante que luego se explicará. En esa esquina, funcionaba (haciendo “cruz”) el Almacén de Ramos Generales y Despacho de Bebidas de Don Antonio Foresi, que luego continuara su hijo Pichón.

En las esquinas restantes, funcionaba el Hogar escuela y, enfrente, las Oficinas de Correos y Telecomunicaciones, a cargo en esos momentos del Señor Jorge Lucino.

En orden de importancia, por su ubicación, otra BOCINA se había instalado sobre el edificio de la Familia Bakich, completando las demás esquinas el Bar LA OLGUITA de Natalio Krivocapich, la Panadería, Almacén de Ramos Generales y Corralón de la Familia Echavarría y el Negocio de Tienda y Mercería de la Familia Buaón, que luego de su cierre, se trasladó a ese local el Bar LA PERLA, de Humberto Amoroso.

Realmente ese era el otro lugar de gran “concentración” y mucho movimiento de gente; también estaba orientada hacia el este, tratando de cubrir zonas más alejadas.

Sobre los techos del CLUB CRISOL, se había colocado otro parlante, orientado hacia el sur (hacia la entrada a la zona urbana), con una importante cobertura para esa zona.

La cuarta BOCINA estaba instalada a media cuadra de la Estación de Servicio (para que se ubiquen), sobre la casa que originalmente fue de Doña Antonia Olive (pocos la recordarán, pues de esto hace muchos años), luego la adquirió uno de los hermanos Goddard y posteriormente fue ocupada por la familia Mascarini, orientada hacia el este.

La restante, estaba colocada encima del galpón de la Estación de Servicio, orientada hacia el oeste, cubriendo ese sector bien poblado.

¿CÓMO PROSIGUIÓ LA ACTIVIDAD?

Allá por el año 1966, se trasladó el “Estudio” (muy inicipiente, pero era eso mismo) a pocos metros, en una casa “prefabricada” de madera de la misma familia Romano, que en su momento se había construido para cederla a los médicos que quisieran residir en el pueblo, ya que no se conseguían casas y se vivió durante bastante tiempo sin médicos en la población.

Cuando se logró acondicionar el edificio de la Estación del Ferrocarril, se trasladó allí el consultorio y la “prefabricada” fue ocupada por la PUBLICIDAD y por cierto que fue una linda continuidad.

En algún momento se matizaban las transmisiones con músicos y cantores locales y por allí pasaron las guitarras de Pedro Montes, de “Piraña”, de los Gómez (padre e hijo), el bandoneón de Oscar Cinalli, el acordeón de Polo Carbone, el “Churro” Lobosco y es probable que también lo haya hecho el conjunto folklórico LOS FORTINEROS, de gran repercusión durante varios años en el pueblo y que seguramente necesitaría una nota más específica.

Ya comenzada la década de los años 70, cuando Hildo se fue a vivir a Rojas, prosiguió con la actividad su hermana Aída, que contaba con la colaboración de “Nito” Scarrone y funcionó hasta los primeros años de la década del 80, cuando cesó su actividad.

Vale recordar que en algún momento de la historia de la PUBLICIDAD, participaron algunos convecinos en la locución y desarrollo del emprendimiento, como Marta Marzano, Sonia Echavarría, Silvio Baccarini (hijo) y Beatríz Gauna, quien estuvo durante los últimos años de actividad.

Es probable que todavía haya alguna BOCINA amurada a alguno de los techos en que se habían instalado...

Dejó de funcionar, pues el avance tecnológico, con la aparición de nuevos desarrollos como radios en circuito cerrado, emisiones radiales más potentes en AM y FM y la mejoría paulatina en la señal de televisión, primero a través de las repetidoras y luego de los cables, dejó “obsoleta” la metodología elemental de los altavoces fijos.

Su vida duró un cuarto de siglo y viéndola a la distancia, aparecen tantos y tan lindos recuerdos, que he querido volcar solo alguno de ellos, para no hacer demasiado pesado el relato, pero para los que “peinan canas” y para los que “no peinamos nada”, seguramente miramos para atrás y vemos, nostalgiosos, las vivencias y nombres muy conocidos de nuestra infancia y adolescencia, que nos harán revivir algunos gratos momentos.

Omar H. Romano
Febrero de 2013

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