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Historias de Rojas

Luis Sandrini comenzó su carrera como payaso de circo y llegó a protagonizar más de setenta películas. Una de ellas se filmó en el partido de Rojas, aprovechando el deslumbrante palacio de San Jacinto.

1957

LUIS SANDRINI EN SAN JACINTO

Por Ariel Labrada

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

En el año 1957 el palacio de la estancia San Jacinto pertenecía a la Sra. Ángela González Álzaga, que estaba casada con Juan Parret, productor cinematográfico. En repetidas oportunidades recibieron como visita a personajes del ambiente, muy especialmente a Daniel Tinaire y su esposa Mirta Legrand, con los que tenían una especial afinidad ya que Parret y Tinaire eran franceses y socios en una productora.

Luis Sandrini

Luis Sandrini ha sido uno de los actores argentinos de más éxito en toda nuestra historia. Respetado y querido por el público y la crítica, filmó setenta y dos películas y mantuvo en cartelera durante tres años en la calle Corrientes de Buenos Aires la obra teatral “Cuando los duendes cazan perdices”, representándola todos los días a teatro lleno, lo que significó un verdadero récord.

Nació en 1905 en San Pedro, provincia de Buenos Aires, de padres genoveses, artistas de circo. Actuó como payaso hasta que, en 1930, se inició en el teatro Y en 1933 debutó en el cine con la primera película sonora argentina: “Tango”.

Su personaje habitual era un muchacho de pueblo algo tonto y tartamudo que era el hazmerreír de todos los que se burlaban de él, hasta que reaccionaba y ponía “los puntos sobre las íes”. Era asombroso cómo pasaba, en una misma escena, de la comedia reidera al drama que calaba hondo y luego volvía a lo cómico.

Fantoche

En el año 1957, Román Viñoly Barreto asumió la dirección de la película “Fantoche” protagonizada por Luis Sandrini y Beatriz Taibo. Conocedor de la majestuosidad del palacio de San Jacinto decidió filmar allí una buena parte y se estableció durante casi un mes con los artistas y el equipo de filmación.

En una escena, Sandrini debía montar un caballo brioso y salir al galope. Ante ello, le dijo que solo podría hacerlo si le ponían colchones en los costados, ya que nunca había andado en un animal de esos. Como era imprescindible para el desarrollo del argumento, la solución que se encontró fue que un muchacho de la estancia hiciera de “doble”. Fue elegido Emilio Linera que, en aquella época, tenía veintiocho años de edad. Se lo vistió con las ropas de Sandrini y se lo filmó de espaldas para que no se notara el truco. Linera se valió de espuelas para hacer corcovear al animal y lo logró tan bien que solo se hizo una toma, no hubo necesidad de repeticiones. En el fragmento de esa película que ofrecemos a continuación, se puede apreciar el resultado obtenido.

Hacer clic aquí para verlo (3 minutos).

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© CiudadRojas, enero de 2010.