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Historias de Rojas

Los “machi” realizaban curaciones tanto con rituales especiales como recetando medicamentos naturales. La religiosidad mapuche está íntimamente ligada al concepto básico de ser “gente de la Tierra”, entendiéndose por tal un sentido de pertenencia al universo. No se es dueño de la naturaleza, sino parte de ella. Cada generación tiene el deber cuidar el equilibrio natural que recibe de sus mayores y que debe entregar a sus descendientes.

1500 - 1900

ORGANIZACION COMUNITARIA DE LOS MAPUCHES

Por Hugo Silveira

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

En la medida en que se fue dando un proceso de evolución fueron surgiendo los clanes familiares.
Hubo, como en todo el mundo un momento en que cada ser humano se fue identificando como una entidad única, adjudicándose un nombre.
En el caso mapuche se tomaron como referencias elementos naturales con los que se sentían identificados.
Así aparecen linajes referidos por ejemplo el zorro (manke), a la piedra (kura), al pedernal (keupu), a la víbora (filu), al oro (milla), al águila (Calkin), al aguilucho blanco (ñamku), ....
Quien toma para sí y su familia ese elemento como una especie de referente protector, da a sus hijos un nombre antepuesto. Por ejemplo, el primer kura (piedra) pone a sus descendientes nombres tales como: Painekura (piedra celeste), Paillakura (piedra echada), Kalfukura (piedra azul), Melikura (cuatro piedras) y así sucesivamente.
Cuando imponen la religión católica, son obligados a tomar nombres de esa creencia a través de ceremonias compulsivas de bautismos. Y ahí perdemos una parte de lo nuestro, porque el que había sido su nombre Paine (celeste) y su apellido de dinastía Kura (piedra), se transforma en su apellido Painekura anteponiéndole un nombre del santoral católico, por ej. Juan. Y a partir de allí fue Juan Painecura y sus hijos ya llevaron nombres religiosos y el apellido transformado.
En otros casos fue peor, ya que directamente fueron inscriptos bajo apellidos de los invasores y a muchos les dieron denominaciones tales como González, Rondeau, Pedro, Villegas, …
Esto es aún una deuda más que está pendiente de saldar por los winka. En algunos países se ha podido volver a los nombres y apellidos originarios. Cada vez cobra más fuerza la posibilidad de lograrlo. Por ahora se ha obtenido el derecho a que quien lo desee pueda dar a sus hijos nombres de los pueblos originarios (Rayen, Ayelen, Inti, Anahí, kona, Newenko, Atawallpa, Lautaro, Kuanip, Meulenko,…)
Concatenado con lo anterior, se fueron organizando las comunidades. Es decir los clanes familiares se fueron haciendo más extensos, hubo “cruzamientos” con otros grupos y hubo necesidad de un orden interno.
Así fueron apareciendo paulatinamente los distintos roles, encabezados por el cacique (lonko) como máxima autoridad comunitaria.
El cargo de lonko fue generalmente hereditario, recibiéndolo en su momento (por razones de edad o fallecimiento) el hijo mayor y así sucesivamente.
Luego de la barbarie de las conquistas de los estados argentino y chileno, los que pudieron salvarse en los pedreros del desierto o en los boquetes de la cordillera, volvieron a conformar grupos, siempre surge un líder que seguramente habrá animado a otros a no rendirse, a seguir estando de pie. Justamente por eso las comunidades nuevas se fueron conformando no ya por lazos familiares sino a raíz de esos encuentros posteriores a la invasión. Entonces, fue lógico que se designara lonko a ese líder, respetándose por algunas generaciones el cargo hereditario.
Pero más cercano en el tiempo, están surgiendo nuevas comunidades, sobre todo conformadas por matrimonios jóvenes que siente el resurgir mapuche y lo proyectan. Entonces en estos casos, la elección del lonko se realiza por votación y con mandato renovable periódicamente.
Los principales responsables de las comunidades son estos:

Lonko: jefe, cabeza de grupo.
Inal Lonko: segundo jefe.
Pillan Kushe: abuela sagrada (autoridad religiosa).
Werken: secretario, mensajero.
Chraulen Kullin: tesorero
Kona: tradicionalmente, guerrero. Hoy encabezan actividades reivindicatorias.
Kimche; sabios, depositarios de conocimientos.
Machi: médicos de enorme espiritualidad. Realizan curaciones tanto con rituales especiales como recetando medicamentos naturales.
Zungunmachife: ayudantes e intérpretes de los/as machi.
Lawentuchefe: médicos que curan recetando medicamentos naturales.
Kimeltuchefe: maestro. Quien sabe y transmite conocimientos.
Ulmen: se aplica hoy a quienes encabezan organizaciones nucleadoras regionales.

PRÁCTICAS RELIGIOSAS

La religiosidad mapuche está íntimamente ligada al concepto básico de ser “gente de la Tierra”, entendiéndose por tal, un sentido de pertenencia al universo.
No es dueño de la naturaleza, somos nosotros parte de ella. Somos seres con conciencia y por lo tanto es nuestro deber cuidar el equilibrio natural que recibimos de nuestros mayores y que debemos entregar a nuestros descendientes.
Con ese concepto se realizan las ceremonias habituales.
Como no existe una institución que rija y homogenice los rituales, en cada lugar se observan variantes, aún cuando lo básico coincida plenamente.
Así, por ejemplo es generalizada la creencia de dos entidades superiores a las que se llaman Elchen Chao y Elchen Ñuke (padre de las gentes y madre de las gentes); Kalfu Wenu Chao y Kalfu Wenu Ñuke (padre del cielo azul y madre del cielo azul), Ragñi Wenu Caho y Tagñi Wenu Ñuke (padre del medio del cuelo y madre del medio del cielo), según el lugar, pero todas se refieren a una pareja engendradora de vida y no a un solo dios asexuado.
Para cada elemento se invoca a un protector (nguen). Así por ejemplo, para las gentes se invoca a Nguenechen (tenedor de las personas), para los ríos, a Nguenleufun; para los montes a Nguenmamulln; para los animales a Nguenkullin; y así con todos. A estas fuerzas (newen) se las nombra por ejemplo, cuando uno sale de viaje, se le puede pedir a Nguenechen que nos proteja, nos de buen camino y buena llegada a destino. Si vamos a entrar a un monte a recoger sus frutos, se invoca a Nguenmamulln para que la cosecha sea buena y abundante.
Por otra parte existen también cuatro newenes (fuerzas) a los que se menciona en ocasiones de buscar mantener el equilibrio. Por ejemplo, en determinados momentos de las ceremonias se nombra a Puel Kushe, Puel Fucha, Puel Ullcha Zommo y Puel Weche Wenchru (vieja del este, viejo del este, mujer joven del este y hombre joven del este) y así con los demás puntos cardinales: Pikun (norte), Ngulu (oeste), Willi (sur). Es decir, cuatro entidades por cada punto cardinal a los que se invoca para equilibrar y armonizar el universo.
También aparece el mal. Se lo denomina walichu o wkufu. Se lo ubica en situaciones desagradables, en enfermedades, en hechos naturales tales como temblores de tierra, huracanes, remolinas,… hay que invocarlo y “tranquilizarlo” con algunas palabras y con acciones convincentes. Por ejemplo, al presenciar un remolino acercándose a una reunión en el campo, hay que salir a su encuentro, enfrentarlo pidiéndole que desvíe su camino, tomar un cuchillo, un facón o algo similar y lanzar cortes al aire.
Hay también otras entidades que moran en los distintos niveles de la naturaleza, sea bajo tierra o en el ambiente en que vivimos. Vale la pena estar también armonizados con ellas.
En cuanto a las ceremonias religiosas propiamente dichas ubicamos al “Wichra Chripan” que es breve, a la del Wiñoy Chripantu, (año nuevo – solsticio de invierno) uy al Nguellipun o también conocido como Nguillatun o Kamarikun o Kamaruco.

JUSTICIA

Las relaciones humanas, en la medida en que evolucionaron, han traído permanentemente controversias entre partes.
En los sistemas organizados aparece la justicia como elemento fundamental de respeto a las normas de convivencia, poniendo orden en los casos que lo ameriten.
La Justicia mapuche (norfeleal) estuvo muy bien organizada hasta la conquista.
El territorio estaba dividido en distritos (wichmapu), a cargo de tribunales judiciales (zeumazungunwe), integrados por ancianos sabios de la región. En caso de un delito (werilkan) o de demandar por una deuda impaga (werintun), se recurría a ese consejo de ancianos.
Allí, recibida la demanda (werintun) se procedía a considerar el asunto. Los abogados (chrantufe), presentaban tanto la demanda, por ej. del acreedor (werintun) y la defensa del deudor (incanpeñ), previo juramento (ran) de decir la verdad.
Se procedía al interrogatorio (ramtuzungun9 hasta considerar agotadas todas las preguntas y consideraciones necesarias.
Seguidamente comenzaban las deliberaciones del consejo (zeumazungun) que concluían en un veredicto (Iapumzungun).
Hasta aquí lo que puedo referenciar de antes de la conquista.
Hoy día, conocemos un tipo similar de justicia en el seno de algunas comunidades, y a fin de resolver asuntos internos. Cuando la situación ocurre fuera de la comunidad, o en centros urbanos, o tiene que ver con temas más profundos (reclamos por todo tipo de derechos usurpados), se recurre a las instancias judiciales winkas.

REGLAS MORALES Y DE CONVIVENCIA.

Tal vez podemos encontrarlas en algunos relatos de cronistas y en lo que hoy en día aconsejan los mayores.
Mucho ha cambiado desde antes de la invasión hasta nuestros días.
Sólo puedo citar algunos consejos (ngulan) como estos:

  • En caso de que un desconocido ofrezca bebida para brindar, no tomar antes que el que la ofrece.
  • Respetar a los animales y pájaros. “Sacarles tayil” al encontrarlos. (Se refiere a entonar el canto sagrado que cada elemento tiene).
  • Pedir permiso al “dueño” (nguen) de cada lugar que se atraviese (montaña, lago, río, monte…).
  • Cuidado de no pisar víboras.
  • Evitar que las mujeres embarazadas ingresen a los sembrados.
  • Cuidarse de mujeres desconocidas que puedan hacerle algún maleficio.
  • No recoger alimentos que otros dejaron a la orilla del camino.
  • No pasar frente a un kochinwelu (árbol sagrado de ofrendas) sin dejar alguna prenda, objeto o alimento.
  • No hacer ostentaciones si llevan objetos de valor.
  • Respetar y escuchar mucho los consejos de los mayores. Callar siu ellos conversan. No meterse en sus conversaciones si ellos no dan oportunidad.
  • No presentarse en un encuentro (trauwn) si no ha sido invitado.
  • En los juegos de paliñ (que originó al hockey), no permitir la presencia de mujeres embarazadas.
  • Cuidado al salir de noche. En lo posible no andar solo.
  • Si se le aparece el ñamku (especie de aguilucho blanco), mirar sus movimientos y “sacarle” su tayil. Si vuela de derecha a izquierda es buena señal, si lo hace al revés ir con mucho cuidado. Si cuando se aposenta nos da el pechito, sigamos bien; si nos da la espalda es mal augurio, seguir andando más tarde o regresar a la casa y hacerlo al día siguiente.
  • Hacer ceremonia (wichra chripan) si se va a salir de viaje.
  • En los encuentros sociales y fundamentalmente en las ceremonias, ofrecer todo lo que sea posible, dando señales de abundancia para que precisamente las fuerzas naturales sigan siendo propiciatorias.
  • Invocar a las almas (alwe) de nuestros muertos para que nos den fuerzas, nos acompañen en las decisiones y, si viajamos que tengamos buen camino.

Hugo Silveira
Agosto de 2011

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