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Historias de Rojas

Padres y abuelos de los inmigrantes trabajaban “casina” de diez hectáreas con arados de madera tirado por bueyes, en su país de origen. Siete entrevistados relatan las peripecias del viaje y la radicación en distintos lugares de la Argentina hasta lograr uno definitivo. Solían ir formando una familia numerosa (hay quienes llegaron a tener 11 hijos).

1980 - 1900

EL INMIGRANTE AGRICULTOR

Escribe: Adolfo Crosetti
adolfocrosetti@gmail.com

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

Durante el desarrollo de una interesante charla sobre conservación de suelos, el exponente, un calificado ingeniero agrónomo, dijo, al enumerar las causas del visible desgaste del suelo, que “el inmigrante no era agricultor en su país de origen y por consiguiente hizo un mal manejo del suelo”.
Por supuesto que el inmigrante tenía en la pampa húmeda un escenario completamente distinto al que había dejado, donde el solo hecho de nevar da una dimensión diferente y las herramientas, aunque ahora nos parezcan rústicas, habían sufrido una gran evolución, descartándose la madera en su construcción.
También es cierto que en Europa trabajaba 10 hectáreas, acá trabajó 100 y existían parcelas que se destinaban exclusivamente a la crianza de animales, pero esa integración del ambiente, hombre-suelo, hace que sin ser agricultor, tampoco es un extraño ante ese trabajo.
¿Eran agricultores nuestros antepasados? Una hermosa pregunta para rendir nuestro sencillo homenaje al inmigrante, de alforjas flacas, de esperanza grande, de estirpe valiente. Un inmigrante polaco, que conocí en mi niñez decía: “El que en una riña con cuchillo hiere o mata se lo moteja de valiente. Valiente es el que todos los días pelea con la vida, que trae el pan a su casa y que no desfallece nunca”.

Pregunta: Descríbame su ascendiente inmigrante.

Testimonios:

Juan Turchi: “Vine a la Argentina cuando tenia 9 años, en 1909, desde Italia en compañía de mis padres Ángel Turchi y Luisa Gabelli y cuatro hermanos Italianos, completándose la familia con cuatro hermanos argentinos. Ocurrió que mi padre tenia pasaporte para ir dese Italia a Estados Unidos para trabajar en una mina de carbón, pero por huelga del personal, el barco que debía trasportarle no salió y en el mismo puerto mi padre decidió venir a la Argentina, pues tenía familiares en Rojas, desde donde luego nos fue a buscar. Allá teníamos una unidad familiar de unas 10 hectáreas. El laboreo de la tierra se hacía con la yunta de bueyes y una vaca al yugo tirando un arado. Se sembraba trigo, el que luego se hacía harina.
Su hermana italiana María Turchi de Cardone agregó: - “La causa de la emigración era que la producción de la chacra era totalmente absorbida por el consumo familiar, entonces no había nada para vender y no había recursos”.

Elvira Toso de Torres: - “Mi padre Domingo Toso, emigró de Italia a Argentina en 1880, contando 21 años. En Italia desarrollaba tareas agrícolas. Contrajo matrimonio en Argentina con Emilia C. Durante y de esa unión nacen 14 hijos. Tuvo chacra en La Plata, en lo que es hoy su planta urbana, luego en la zona de Pinzón y por último en el campo de don Pedro Iribarne”. (Colaboró Adolfo Cabitto, nieto de don Domingo Toso).
Clementina Martini: “Mi padre, Luis Martini, italiano de Triento, desarrollaba en su país tareas rurales. En 1900 a los 28 años vienen a la Argentina y en 1907 se casa con María Glavor, mi madre. Ella era de Yugoslavia, vino al país absolutamente sola en 1905 a los 7 años, en su país pertenecía a un hogar agrario, donde elaboraban queso para consumo y autoabastecerse en el hogar y con el sobrante practicaban canje. El matrimonio tiene 7 hijos, instalándose con chacra primero en Pergamino, donde les va muy mal y luego en Rojas, en el campo de Devoto”.

Ángela Lambert de Biscaisaque (Doña Josefa): “Mi padre José María Lambert, francés, viene a la Argentina en 1882, a los 2 años, contrae matrimonio en Argentina con Francisca Reymondat, del que nacen 9 hijos. En Francia los Lambert eran agricultores. Cuando Mauricio, mi abuelo, asienta el nacimiento de mi padre, en el Tribunal Civil de Chambery da por oficio “cultivador” y se lo considera una “profesión”.
Acá tuvo chacra en varios lugares, en Capitán Sarmiento, Arrecifes y en 1900 en Rojas, en “Las Palomas” de Juan Hunter, en 1914 en el campo de Carlos Boveri, luego en el campo de Señorans en “Loma Negra” después en “La Criolla” y “La Vigía”.

Manuel Alfonso Ibarra: “Mi padre, Manuel Ibarra, vino desde España en 1910, a los 20 años, contrajo matrimonio con Joaquina Carbonell, del que nacen tres hijos. Allá era agricultor, sembraba trigo, el que molía con una noria de tracción animal. Acá trabajó primero en el campo de Sierra, en el partido de Rojas (algunos historiadores ubican este campo en el partido de Pergamino, erróneamente) y unos años antes había sido una heredad de Pancho Sierra. Luego puso chacra en el campo de Pedro Iribarne”.

Magdalena Borsarelli de Pedemonte y María Tomatis de Borsarelli: - “Nuestro padre Domingo Miguel Borsarelli, vino a la Argentina en 1901, a los 22 años. Se casó en nuestro país con María Forzano, tuvieron 13 hijos. En Italia tenia “casina”, que en el dialecto piamontés significa chacra. Recuerdan por sus comentarios que también tenían “casina” otras familias, algunos de cuyos miembros se encuentran en Rojas: Bongiovini, Candela, Tomatis, Baudena y Crossetti. Se casó en 1906 poniendo chacra en Colón. Estando en Colón y en tiempos en que se construían las vías del ferrocarril Urquiza en el tramo Rojas-Mercedes, hay una anécdota: Borsarelli se vino a pie a Rojas por las vías del Ferrocarril para vender su trigo a la firma “Cabodi-Tibiletti”. Luego tuvo chacra en Irala y más tarde en Rafael Obligado”.

Testimonio de María Balocco: “Mis bisabuelos Nicolás Calderone y Concepción Cipollone, arriban al país en 1888, él tenia 28 años y ella 25, y dos hijos de 4 y 2 años. Procedían de Orsogna, Chietti, Italia, de familia rural. Llegaron en plena epidemia de fiebre amarilla, con el cual el barco fondea sin poder desembarcar durante un mes. Acá completan la familia con 11 hijos. Se radicaron en Alvear, provincia de Santa Fe, más tarde se trasladaron, siempre con chacra, a Trenque Lauquen donde estaban aún muy vivos los ecos de las luchas por la conquista del desierto. Un clima áspero, de viento torturador y molestas arenillas, causaron molestias en los ojos de doña Concepción y su hijo Camilo, los obliga a trasladarse. Lo hacen a Arroyo Dulce, después a Coronel Rodríguez y por último a Pavón Arriba, donde adquieren una propiedad de 100 hectáreas, siendo los primeros que se dedican a la plantación de árboles frutales, actividad que hoy constituye la actividad fundamental de la economía de esa región santafesina. Traían de su tierra natal como baluarte un profundo arraigo aldeano, atracción al trabajo, amor y respeto mutuo”.

Pablo Guglieri: El ultimo testimonio que presentamos es el del autor de un interesante trabajo: “Las Memorias de un Hombre de Campo” Pablo Guglieri. Editores Albasio y Cia., Buenos Aires 1913. Extractamos algunos párrafos:
“El suelo allá es fértil, mas exige mucho cuidado a fin de que produzca y esto hace que los naturales prefieren dedicarse a la ganadería, industria que proporciona mayor aprovecho que el cultivo de la tierra limitada, esta última a las necesidades locales. La finca de mis padres, a una milla de Crocelobilia, Municipio de Ferreri, Italia, consistía en un modesto lote de campo, del cual la familia apenas sacaba los medios con qué vivir. Sin embargo mis abuelos habían pasado por gente acomodada y hasta rica, pero cuando yo vine al mundo en 1865 no había allí trazas siquiera de las pasadas riquezas”.

  • “Las despedidas no fueron muchas ni conmovedoras, pues para aquellos lugareños acostumbrados a muchos éxodos nada tenían de triste o de particular.
  • “Estuve largo rato encogido, ahí, en proa, entre los montones de cuerdas, llorando y maldiciendo mi manía por las aventuras, la que me había inducido a partir para América”.
  • “Éramos a bordo 1800 pasajeros de tercera. Ninguna pluma podría describir ni aproximadamente lo que era la vida a bordo de los trasatlánticos, en aquel primer período de inmigración”.
  • “En aquellos días (1898) pareció inminente e inevitable el estallar e una guerra entre Argentina y Chile. Bullía la preparación militar, el país estaba como atolondrado a la espera de cosas graves.
  • “Había fundado siete años antes una “Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y por seis años consecutivos presidido, con todo, tendrían que comparar ahora, no se si con razón, que no tengo ninguna fe en las Sociedades Italianas en el extranjero.
  • “No se puede decir que la propaganda hecha en Italia para atraer colonos a la Argentina haya sido hecha de buena fe, pues todos conocen las verdaderas condiciones del país. Yo no pienso pasar de sabio y sin embargo desde tiempo he previsto la crisis a la que se encaminaba la República”.

Estos testimonios nos dicen que los inmigrantes eran agricultores y aunque abarcando un campo más de encuestados esto puede variar, es seguro que nos dará que la mayoría lo eran. En mi opinión hay un grave deterioro del suelo, pero la gran responsable es la generación actual, entre los cuales por supuesto me incluyo.

Adolfo Crosetti
Setiembre de 1984

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© CiudadRojas, enero de 2010.