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Historias de Rojas

En 1914 teníamos 12.742 habitantes en el campo y 6.250 en la ciudad. En 1930 la Argentina era primer exportador mundial de cereales y carnes. Fue la época floreciente para los estancieros que alquilaban tierras a los chacareros. Con el tiempo, los cambios políticos y la financiación del Banco de la Nación Argentina, muchos de estos últimos se convirtieron en propietarios. En 1956 se crea el INTA para estimular la aplicación de nuevas tecnologías y luego se logra un mayor avance con los grupos CREA.

1914 - 1960

EL DESARROLLO AGRICOLA DE 1914 A 1960

Escribe: Jorge E. Marziali

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

En 1911: Se inaugura el Hospital Saturnino E. Unzue, en Rojas que fue donado por la Sra. María Unzué de Alvear.

En 1914: 90.000 hectáreas son cultivadas con agricultura. En los 19 años desde la última información, la superficie agrícola creció más de 4 veces.
Finalizando este período, en 1914, un nuevo censo indica para el Partido de Rojas 18.992 habitantes (6.250 en la planta urbana y 12.742 en la zona rural).

En 1919: se instala la filial Rojas de Federación Agraria Argentina.

En 1920 al 25: En Rojas son algo más de 100.000 las has. agrícolas. Los principales cultivos son 15.000 has. de lino, 20.000 has. de trigo, 60.000 has. de maíz y 15.000 has. de varios (alpiste, avena , alfalfa, etc.). Todo se hacía con caballos y fuerza humana.

1925: La Escuela Salesiana: El origen de la Escuela Salesiana fue la visión de Doña María Unzué de Alvear, que proyectó instalar, bajo la dirección de sacerdotes salesianos, una escuela para los hijos de sus numerosos colonos, puesteros y empleados de la Estancia "San Jacinto", ubicada en Carabelas, partido de Rojas.
Se inauguró el 19 de abril de l925, llevando el nombre de la madre de la donante, esto es: Concepción Gutiérrez de Unzué.
Originariamente funcionó solamente a nivel primario y dependía del Consejo Escolar de Rojas. En el primer año de vida tuvo 95 alumnos y su director fue el reverendo padre José Turcuni.
En l940 comienza el secundario agrícola con tres años de duración y con el título de Mayordomo Rural. En l960, se inicia el Bachillerato Agrícola. En l966 se adiciona el ciclo de Expertos Agrarios (tres años) y Agrónomo General (tres años), en correspondencia con las normas de la Dirección Nacional de Enseñanza Agrícola para todas las escuelas con esta modalidad.

La Estancia San Jacinto: La estancia San Jacinto tenía 80 mil hectáreas. Conocerla en toda su extensión llevaba varias jornadas. En su centro estaba levantado el palacio San Jacinto. Tenía 100 habitaciones amuebladas con distintos estilos (francés, indio, americano), picaportes de oro y majestuosas arañas colgantes.
Como anécdota que habla de la magnitud del lugar se cuenta que su dueña estuvo perdida un día en los pasadizos subterráneos.
El lugar fue visitado por ilustres personalidades como: Marcelo T. De Alvear, Agustín P. Justo, ambos presidentes argentinos y Manuel Ferraz Campos Salles, presidente de Brasil y muchos otros ilustres visitantes. En sus instalaciones fue filmada "Fantoche", película nacional que alcanzó notoriedad y cuyo reparto encabezó Luis Sandrini.

“Doña María”: La fundadora María Unzué dejó de existir en 1950, en un sanatorio de la Capital Federal. Su esposo Ángel Alvear (primo del Presidente Marcelo T. Alvear) había fallecido mucho antes. Como ejemplos de su accionar benéfico hacia la comunidad que la rodeaba podemos recordar que ella El 1º de marzo de 1922, fundó Ferré, en el cuartel cuarto de General Arenales. En l930 donó al Club Colonial de Ferré el terreno para edificar su sede. En l933 brindó todo su apoyo a la Comisión Pro-templo de Carabelas para la construcción de la capilla. El 15 de marzo de l947 se inauguró en Rojas el actual templo parroquial también con su ayuda.

1930: Desde 1870 hasta 1930 la agricultura, así como la agroindustria y servicios vinculados a la misma tuvieron un gran dinamismo.
Nuestro país surge como uno de los principales exportadores de cereales, carnes, cueros y lanas. En la década del treinta las exportaciones argentinas de
granos eran superiores a las de América del Norte y el triple de las
de Oceanía; en el caso de la carne vacuna durante la primera mitad del siglo XX nuestro país fue el principal exportador mundial.
Este crecimiento durante seis décadas es el resultado de una combinación de factores, entre los que se destacan: la amplia disponibilidad de tierras cultivables que se hicieron accesibles a partir de la culminación de las guerras internas y de la “Campaña del Desierto” de 1880; el control en las incursiones del indio que también significó la instalación de poblaciones estables (consumidores) y también los productos podían llegar a los centros de consumo y procesamiento y a los puertos sin los riesgos que corrían antes.
Otro factor del desarrollo agrícola fue la producción de bienes de buena aceptación en los mercados internacionales, en un contexto de apertura comercial y de crecimiento de la demanda mundial de alimentos.
A su vez la estabilidad cambiaria, vinculada a un esquema de convertibilidad de la moneda que estuvo vigente por muchos decenios (el “patrón oro”) permitió el ingreso masivo de capitales y de recursos humanos de los países europeos, que encontraron un ambiente económico favorable y una seguridad institucional y jurídica que les dio la seguridad necesaria para las inversiones; Paralelamente se desarrolló la infraestructura comercial, ferroviaria, fluvial y
portuaria, que contribuyó a integrar las zonas productoras con los puertos, redujo los costos de transporte y le dio competitividad internacional a la producción. Argentina tuvo un período floreciente en las décadas siguientes a su organización institucional, en el que su desempeño productivo y económico dependió principalmente de la evolución del sector agroalimentario.
A partir de 1930 se produjeron algunos cambios en las actividades económicas del país. La expansión agropecuaria se detuvo durante algunas décadas, en gran parte porque disminuyó la demanda de productos del mercado externo.
A partir de 1939 y con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial la exportación de nuestros productos, especialmente granos se hizo muy difícil y la oferta superó a la demanda. Me han contado que para no caer en una quiebra generalizada de los productores agrícolas, el gobierno en una acción de ayuda y fomento a través del Banco de la Nación Argentina dispone la compra del maíz en troje y su destrucción posterior.
Esto funcionaba de la siguiente manera: inspectores del banco llegaban a las chacras y cubicaban el cereal existente en las trojes del productor. Podían comprarles un determinado porcentaje de las existencias y al precio ofrecido por el gobierno. Una vez formalizada la operación los inspectores controlaban que la mercadería adquirida por el gobierno se destruyese incendiando la/s trojes. De esta manera el cereal remanente no saturaba el mercado y permitía al chacarero venderlo a un precio razonable.
De arrendatarios a propietarios: en este período se produce una gran cantidad de desalojos de chacareros que estaban arrendando predios para hacer agricultura. Pero en 1943 aparece un decreto que dispone la prórroga de contratos vencidos y una rebaja del 20 % en el precio del alquiler. Se dicta la primera Ley de arrendamientos y Aparcerías Rurales que dio estabilidad a los arrendatarios, pero con sucesivas prórrogas fue desfigurando el objetivo original y muchos propietarios se veían obligados a aceptar una obligación contractual más allá que fuese perjudicial, ya sea porque la forma de trabajo del arrendatario o su falta de dedicación hacían ineficiente la producción o porque veían desmejorase la calidad y aptitud de sus suelos e instalaciones.
Así entre 1947 y 1957 los propietarios de tierras deciden ofrecer a los arrendatarios la posibilidad de transformarse en propietarios.
Muchos de ellos aprovecharon esta oportunidad ya que en muchos casos las condiciones eran ventajosas.
Las operaciones se hacían con intervención del Banco de la Nación Argentina que las financiaba. En este período de 10 años en Rojas aproximadamente 32.500 has. pasaron a manos de 348 colonos o arrendatarios que se convirtieron en propietarios.
Hubo otros chacareros en cambio que pensaron que la situación no se modificaría y que por sucesivas prórrogas tendrían asegurada su ocupación por mucho tiempo más, pero en 1957 un nueva Ley que permitía los desalojos y terminaba con los contratos de prorroga indefinida, hizo que esos productores perdieran su condición de tales, ya que no todos pudieron salir a adquirir tierras y debieron dedicarse a otras actividades o emigrar.
La actividad industrial destinada a cubrir las necesidades del mercado interno (es decir la población del país), comenzó a adquirir mayor importancia.
En los centros urbanos aumentaron las oportunidades de empleo, y esto atrajo a la población de otras ciudades y áreas productivas del país e inclusive de los países limítrofes, donde las actividades económicas no ofrecían las mismas oportunidades. Se puede decir que a partir de 1940 los chacareros en muchos casos deciden abandonar la zona rural y se instalan en Buenos Aires y lo que hoy conocemos como el Gran Buenos Aires, atraídos por una “vida menos sacrificada” y mayores ingresos que ofrecía la incipiente industria nacional.
Podemos afirmar que además de ser una etapa de industrialización, también lo fue de urbanización, es decir, cada vez fue mayor la concentración de personas en asentamientos urbanos.

En 1937: se funda la Cooperativa de Carabelas con 80 socios.

En 1947: El censo detecta 28.075 habitantes

La agricultura de la Posguerra : La Argentina encuentra buenas oportunidades en este período para colocar internacionalmente sus productos agrícolas. Pero la producción debe crecer y para ello es importante la difusión de conocimientos y la implementación de nuevas tecnologías.
Deben crearse mecanismos de extensión agrícola. El Ministerio de Agricultura tenía en parte esa función, pero no tan orgánicamente, ya que debía atender diversas campañas sanitarias, etc.
Creo que es válido hacer un párrafo aparte para describir los sucesivos cambios que sufrió esta cartera en las distintas épocas:

MINISTERIO DE AGRICULTURA: SU IMPORTANCIA

El 11 de octubre de 1898 fue sancionada por la Cámara de Diputados de la Nación la ley 3737 de creación del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
Por entonces, el presidente era Julio Argentino Roca. Y el primer ministro del área designado fue el doctor Emilio Frers.
La actividad agropecuaria tomó, así, un gran impulso que colocó a nuestro país entre los mayores proveedores de alimentos del mundo.
El Ministerio de Agricultura, en el período en que se denominaba a la Argentina como "granero del mundo", adquirió un alcance enorme. Acaparaba una atención similar a la que hoy atrae la cartera de economía.
Con el paso de los años hubo modificaciones en cuanto a las jerarquías de distintos ministerios y uno de los más sujetos a la variación fue, sin duda, el de agricultura.
En 1958, durante la presidencia de Arturo Frondizi se le dio por primera vez el rango de secretaría. El gobierno de facto del general Alejandro Agustín Lanusse volvió _en 1971_ a convertirlo en ministerio, pero ello sólo duró dos años; en 1973, durante la presidencia de Héctor J. Cámpora volvió a ser nuevamente secretaría.
Una nueva transformación se dio en 1981, cuando el mandatario de facto Roberto Viola restituyó la jerarquía de Ministerio de Agricultura y Ganadería. El cargo terminó ejerciéndolo Jorge Aguado, pero cuando ascendió al poder el general Leopoldo Fortunato Galtieri, el rango volvió a ser de secretaría. En total, hubo en el país 38 ministros de agricultura. Puede decirse que el más destacado dentro del radicalismo fue Tomás Le Bretón, cuya gestión tuvo lugar entre 1922 y 1925, durante el gobierno de Marcelo T. de Alvear.
Dentro del peronismo puede mencionarse al ingeniero Carlos A. Emery, que ocupó el cargo durante 5 años.
Reiteradamente, los sectores de la producción objetaron el cambio de categoría y reclamaron su regreso al rango ministerial, con el fin de tener más peso en las decisiones que se adoptan desde el gobierno

En 1952: La Sub-Agencia de Agricultores Federados Argentinos se convierte en agencia y aprueban un convenio de compra del Molino M.I.R como se lo conocía y que era la sigla de Molino Industrial Rojas S.R.L. En un momento en donde el maíz era una producción muy importante para nuestra zona, la existencia de una planta industrializadota tuvo una relevancia muy grande como alternativa de comercialización.

En 1956: Se crea el INTA Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria,
que comienza a desarrollar su accionar sobre la base de las chacras experimentales y agencias que dependían del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación.
Luego del estancamiento de la agricultura durante varias décadas, el INTA comienza una etapa de renovación tecnológica desarrollando nuevas líneas de investigación y transfiriendo tecnología a través de las Agencias de Extensión Rural.
En Rojas se instaló la Agencia de Extensión sobre la base de la existente hasta ese momento bajo dependencia del Ministerio y que estaba a cargo del agrónomo Roberto Guilera a quien acompañaba su esposa en la tarea de la atención de los problemas inherentes al hogar rural. Al crearse la Agencia del INTA se hace cargo como jefe de la misma el Ing. Agr. Alberto Alesso. El Ing. Alesso comienza la ardua labor de llevar los nuevos conocimientos que emanan del sistema de investigación y experimentación del INTA hacia el productor.
A partir de la creación del INTA, surgen dos ramas principales, la Investigación Agropecuaria y el Área de Extensión Agropecuaria.
Como la extensión como tal era una disciplina nueva, fue necesario capacitar a los técnicos para desarrollarla. Dentro de la Estación Experimental Agropecuaria de Pergamino se creó el Área de Extensión Agropecuaria donde se capacitaban los ingenieros agrónomos que serían los agentes de extensión y también la capacitación se dicta para las asesoras del hogar rural.
Aquí surge la gran novedad, por primera vez se va a llegar al productor, pero también a la familia. Se entiende de esta manera que el productor debe capacitarse pero la familia debe también hacerlo para lograr un efectivo crecimiento.
Así surgen los Clubes de Hogar Rural (participan las mujeres de la casa ) y cada club tiene una asesora que le enseña a aprovechar los productos de la chacra y también hace extensión en otros temas de carácter social o de interés para la saludo del grupo familiar.
Pero siempre pensando en los productores del futuro y sabiendo además que hay que “plantar la semilla” en un suelo cuanto más virgen mejor, se comienzan a formar con los jóvenes del medio rural los Grupos 4 A , donde los hijos de productores reciben capacitación y se entrenan en desarrollar nuevos proyectos, siempre con el asesoramiento de la Agencia de Extensión local.
Sin ésta nueva visión de lo que es la transmisión del conocimiento a nivel del productor, hubiese sido muy difícil lograr la rápida adopción de las nuevas tecnologías.
Hay que tener en cuenta que todavía se trabajaba a caballo en muchas chacras o con tractores de muy baja potencia y herramientas de poco ancho de labor. Esto hacía lentas las labores y reducidas las extensiones que se podían sembrar en un año agrícola. Los herbicidas casi no se utilizaban y la limpieza de los lotes se hacía mecánicamente y/o mano según el cultivo y la época del año.
La contratación de la mano de obra no era sencilla, ya que no abundaba y los conflictos derivados de esas contrataciones, hacían que el productor tratara de sembrar lo que podía trabajar el y su familia y a lo sumo algún peón de confianza.
Por eso las extensiones trabajadas con agricultura no eran demasiado grandes y “las estancias” deban en arriendo algunas parcelas pero el grueso de las tierras las dedicaban a la ganadería.
A mediados de la década de 1930, aparecen los primeros tractores. En 1950 se fabrican los argentinos “Pampa” y luego, en 1956, FIAT los hace en Córdoba, con motor Diesel y, aunque de baja potencia, ya era toda una avanzada.
En 1956 se fabrica la primera sembradora para grano grueso y para ser tirada por tractor. Sembraba 5 hileras a 0,70 m.
También aparecen los modelos que se podían convertir en escardillos y/o aporcadores o carpidores (para desmalezar en línea)
En 1956 ATANOR fabrica en la Argentina por primera vez el herbicida hormonal 2,4-D que se había descubierto en el Reino Unido en 1946.
Su utilización principal es en cultivos de trigo y maíz para eliminar las malezas de hoja ancha que competían con estos cultivos restando rendimiento.
En 1957 solo el 10 % de la superficie sembrada con maíz, se hacía con semilla híbrida. Los problemas sanitarios y la variabilidad que tenían las variedades utilizadas hacían que los rendimientos fuesen bajos.
Este es el panorama que encuentra el Ing.Alesso al comenzar su gestión como Jefe de la Agencia Rojas.
Al bajo nivel de tecnología disponible hasta ese momento se sumaba la resistencia del productor a utilizarla. Incluso había que explicar primero qué era un ingeniero agrónomo y para qué servía. Lo más común en el primer contacto es que le dijesen “Ahh.. ustedes son los que miden campos” (se lo confundía con el agrimensor).
Es decir que la acción de la Agencia de Extensión pasaba por visitar a los productores y organizar las reuniones de capacitación para ir armando
los primeros ensayos demostrativos. Había que enseñar el beneficio de la mecanización agrícola, (el tractor liberó tierra para el cultivo que ya no debía dedicarse para los animales de tiro, aumentó la eficiencia de laboreo, mayor cantidad de tierra trabajada por unidad de tiempo y mejores condiciones de trabajo para el productor).
El otro gran rubro a difundir era el uso de mejores semillas, ya sean variedades o híbridos. El productor guardaba semilla por varias campañas, pero no siempre esto era lo mejor y no incorporaba nuevos materiales. No le llegaban ni aprovechaba los beneficios de los nuevos descubrimientos que la genética ponía a su disposición.
Por último, el uso de herbicidas para controlar malezas y fertilizantes era mínimo y no ayudaba a utilizar a pleno el potencial de los nuevos materiales genéticos.

La difícil tarea de vencer las resistencias: debemos tener en cuenta que en esa época había una resistencia natural de la mayoría de los productores a la adopción de nuevas técnicas. El Ing. Alesso pacientemente va buscando dentro de su área de influencia (abarcaba Partido de Rojas y Gral. Arenales) los productores, líderes, punteros, o demostradores es decir a que los dispuestos a probar y así tratar de influenciar sobre sus vecinos.
Recuerdo que yo era estudiante y en unas vacaciones de invierno el Ing. Alesso me invitó para que lo ayudara con unos ensayos.
Era el año 1961/62 y se comenzaba a probar en muy pequeña escala la acción de distintos fertilizantes, (nitrogenados y fosforados) . Era impensable en ese momento pretender fertilizar, pero se estaba poniendo “la semilla” de lo que llegaría 20 años más tarde.

Los logros: Tanto en Rojas como en el resto de las agencias de extensión se desarrolló un trabajo constante y así en el año 1960
la superficie de maíz sembrada con materiales híbridos y se duplicó y era del 20%.
En ese mismo año se registran en uso 104.300 tractores con una potencia promedio de 38,6 CV.
Comienza a manejarse el grano a “granel” reemplazando el embolsado.
El maíz se dejaba secar a campo con las consiguientes pérdidas. En 1960 aparece la primera secadora de granos (Margaria).
También se venden las primeras cosechadoras con sistema de almacenaje a granel y se fabrican los primeros acoplados tolva de 5 y 6 TT con 2 ejes, cuatro ruedas y descarga por gravedad.
Con la aparición de los herbicidas, está la necesidad de tener máquinas aplicadoras. Solo había algunas tiradas por caballos, de escaso ancho de labor. Salen a la venta las primeras aplicadoras (conocidas también como fumigadoras), que poseen barrales con picos dirigibles y tambores de 600 lts de capacidad. Generalmente eran para enganche de 3 puntos en el tractor.
Para la aplicación de insecticidas aparecen los primeros equipos tipo Turbión que se colocaban en el escape del tractor. Al respecto hay varias anécdotas. Por lo impreciso de la aplicación porque estaban muy influenciados por la dirección y la velocidad del viento, se decía risueñamente que muchas veces mataban las gallinas del vecino pero los insectos del lote tratado se salvaban. De todas maneras fue un avance y por su sencillez animaba a los productores a la utilización de los primeros insecticidas para el control de plagas en cultivos.
Como ilustración, en 1960 ya se habla de rendimientos de trigo de
1.351 Kg./ha y de maíz de 1.961 Kg./ha.
Hoy parecen cifras insignificantes pero para esa década era un avance muy importante.

En 1957: A instancias del Arq. Pablo Hary , se funda el primer Grupo CREA (Consorcio Regional de Experimentación Agrícola).
Los CREA son otra forma de transferencia de tecnología. Se basa en compartir grupalmente las experiencias, distribuyendo así su costo entre los miembros (alrededor de 10 o 12). Un asesor es quien visita a cada productor para asesorarlo y coordinar las experiencias que el grupo lleva a cabo. En una reunión mensual se hacía la puesta en común.
Cada grupo elegía su presidente y demás miembros de la comisión.
Este es un sistema grupal a diferencia del de INTA que era un sistema masivo, pero ambos configuraron la base de la transmisión del conocimiento al productor y de su crecimiento como empresario rural con criterios económicos aplicados a la producción.

Jorge E. Marziali
Junio de 2010

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© CiudadRojas, enero de 2010.