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Historias de Rojas

El estilo de vida en libertad llevó a muchos pueblos originarios a andar por esta zona antes de la época virreinal. En 1860 las tribus que fueron ganadas por Mitre para participar en el enfrentamiento con la Confederación, se concentraron en la laguna Mar Chiquita (Junín) y luego se sumaron a las tropas que se estaban preparando en Loma Negra. Hoy hay muchos pobladores de nuestra zona que reconocen algo de sangre “indígena” y también los que rescatan pautas culturales mapuche y su veneración de la Madre Tierra como elemento nucleante de todos.

1776 - 2008

LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y SU PROYECCION EN LA ACTUALIDAD

Escribe: Hugo Silveira

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

Una comunicación virreinal anterior a la fundación de Rojas, da cuenta de la presencia de “unos indios con su cacique Catriel, en las cercanías de las lagunas de Rojas”.

Es la primera referencia que alude, en la historia “winka”, a la presencia de pueblos originarios en nuestra zona.

Sin embargo, desde miles de años atrás, esta región fue lugar tanto de paso como de asentamiento de comunidades que tenían en la pampa, su hábitat.

Rescato aquí una reflexión de un lonko antiguo, posiblemente pampa o gumun a kunna (tehuelche del norte), que hace referencia al estilo de vida de aquellos antepasados nuestros:

“Vivo hoy en este lugar, mañana en otro. Ahora me da gusto gozar de la ribera y frescura de este río, y cansándome de él paso a otro; quiero vivir un poco en los bosques y soledades y dándome el gusto de sus sombras, salto a los alegres prados y valles. Aquí me entretiene la caza y allí la pesca. Aquí gozo de los frutos que llevan estas tierras y acabándose paso a otros donde comienzan a madurar los que ella lleva. Voy donde quiero sin dejar en ninguna parte prenda que me tire, que suele ser espina que de lejos atormenta. No temo malas nuevas porque no dejo atrás cosas que me puedan perder; conmigo lo llevo todo, y con mi mujer y mis hijos, que me siguen donde voy, no me falta nada.”
Su estilo de vida en libertad, seguramente llevó a muchos lonkos a andar con su gente por aquí.

A ese Catriel viejo (Kaxul), a quien le dieron el nombre winka de Juan, le sucedieron sus hijos Cipriano, Marcelino y Juan José, cuyas presencias las ubicamos entre los años 1850 y 1878.
Otro lonko cuya presencia en esta región está registrada muy bien, es Llankelen que luego de su vida tradicional en libertad, debe radicarse en 1832 en la zona de Junín, acompañado por otros cuatro lonkos y sus familias, en el marco de un acuerdo con el gobernador Juan Manuel de Rosas. Eran unos mil integrantes. Muchos de sus descendientes (en un número superior a los 10.000) siguen viviendo en el partido de Junín.

También en es época se registra la presencia del lonko Coliqueo (Kolikew). En 1838, tropas federales realizaban un feroz ataque a comunidades originarias del oeste bonaerense. Nuevamente la traición de los blancos y la lógica respuesta. Justamente los lonkos Kolikew y Baigorria, encabezaban sublevaciones en esta zona.

EN LAS LUCHAS CIVILES

En la etapa del conflicto entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, con Bartolomé Mitre y Justo José Urquiza como caudillos de una y otra región, los pueblos originarios se vieron involucrados en luchas que les eran ajenas.

Seducidos por uno u otro bando, hubo pactos, acuerdos, rupturas internas, alianzas espúreas, traiciones.

El 5 de julio de 1861, Buenos Aires y la Confederación rompieron relaciones. Mitre se instala en Rojas, a fin organizar en el paraje La Loma Negra, el ejército bonaerense.

Se ubica en la población el primer hospital del interior de la provincia. Unos 15.000 hombres son reclutados.

En medio de ello, Ignacio Kolikew se va acercando a Rojas con toda su gente, despertando nuevos odios en otros lonkos mapuche. Por su parte, el lonko Manuel Baigorria rompió relaciones con Urquiza y se alía con Mitre.

Ambos grupos se reúnen en las orillas de la laguna Mar Chiquita (Junín) y marchan luego hacia Rojas.

El 17 de septiembre de 1861, se produce la batalla de Pavón. Luego del combate, el ejército mitrista avanzó hacia Córdoba. Nuevas luchas donde se encontraron otra vez enfrentados, por causas ajenas, hermanos mapuches que respondían a uno y otro bando.

Kolikew vuelve luego hacia esta zona. Se radica enseguida en cercanías de Junín y en agosto de 1862 se instala en Los Toldos.
Viene cada tanto a Rojas, a tratarse de sus dolencias con el médico Caupolicán Molina, de quien se había hecho amigo en 1861 cuando este lo había atendido por una enfermedad pasajera en el ya citado hospital de Rojas. ¿Sería mapuche ese médico? Llevaba el nombre de gran lonko guluche (gente del oeste) y su apellido, aún de origen español, se registra desde 1790 entre el pueblo mapuche.

En la medida en que la sociedad dominante fue imponiendo su modelo, las pautas culturales de los pueblos originarios fueron diluyéndose.

En cada rincón conquistado, una escuela y una capilla fueron culminando un proceso iniciando por las armas.

No existen referencia desde las últimas décadas del siglo 19 y hasta la década de 1980, de la situación de los pueblos originarios en Rojas, sin bien sus integrantes han vivido siempre aquí. (la familia Valenzuela, por ejemplo, era descendiente de Kalfukurá). Aún así, vale recordar un hecho significativo: alrededor de 1910 comienza a construirse un ramal ferroviario uniendo las localidades de Rawson y Arribeños. Junto a los rieles, por nuestra zona más cercana, fueron levantadas dos estaciones: Legüel y Los Indios, la primera habilitada el 10 de enero de 1911 y la otra el 31 de julio de ese mismo año.

Sus nombres son reivindicativos de la presencia de la comunidad del lonko Lewel, que estuvo asentada en esos lugares, antes de ser expulsada por la invasión.

UNA NUEVA MIRADA

A partir del proceso democrático y junto a las libertades que el mismo conlleva, aparece por aquí una nueva mirada a nuestros vecinos.

En 1981 y ya tocado por un “llamado ancestral”, viajo por primera vez al Neuquén, pretendiendo buscar allí algo de la cultura mapuche que ya identificaba como propia de esta región. Poco y nada conseguí. Encontré recelos y silencios. Pero supe que los mapuches existían, estaban vivos.

Los viajes se reiteraron y poco a poco la tozudez dio sus frutos. Los mayores empezaron a confiar, a compartir conocimientos, a invitarme a ceremonias.

Pero claro, nuestra manera de ser, nos lleva a compartir. De nada serviría si los conceptos, las experiencias no se transmiten a otros.

Y ahí dio comienzo otra etapa, la de crear conciencia a través de los sentimientos y de la autovaloración.

El apoyo municipal hizo posible que llegaran a Rojas artistas mapuches como Aimé Painé, Luisa Calcumil, Grupo “We Kuyen”, Beatríz Pichi Malen y werkenes (mensajeros) como Fresia Mellico, Dionisia Carranza, Fabiana Pincen, Pedro Kariman, Gilberto Willipan, Lucía Kañiukura, entre otros.

Así entre una y otra visita, fueron “apareciendo” los “indios” de Rojas. Que estaban aquí, compartiendo el trajinar cotidiano. Algunos llegados décadas atrás, otros con tradiciones familiares de varias generaciones en Rojas.

Ante un llamado o una invitación por los medios de comunicación, siempre llegaba alguno con frases de presentación como estas:
“mi abuela era india. Vino de Santiago del Estero”
“yo soy de Los Toldos. Tengo un campito en la tribu”
“Mire, soy de Mencué, en Río Negro. Mi apellido es Lonkoman”
“Hugo, nosotros vinimos de Villa Mercedes, en San Luis. Nacimos y criamos en el campo. Debemos ser rankeles”
“En Roberto Cano vive el abuelo Baigorria. Habla palabras en su lengua”
“Nací en Kankel, en el Chubut. Si anda por allá, averigüe de mi familia”.

Hoy sabemos que en Rojas, como sucede en mayor o menor medida en todo el país, un alto porcentaje de la población tiene sangre “originaria”.

De a poco y en el marco de la revalorización propia y de un paulatino reconocimiento social, surgen en esta región tan agringada, voces que expresan orgullosamente: soy mapuche, soy rankul, soy kolla, soy kom, soy guaraní…

En 1990, se retoma una tradicional ceremonia, el “wichra chripan” (Wixa Xipan), eligiéndose para ello, un viejo monte de pewenes, denominado Pewen Mapu, ubicado sobe la ruta nacional 188. Desde entonces, periódicamente, tienen lugar allí esos encuentros con las fuerzas de la naturaleza (newen), que rigen nuestras vidas.

Como símbolos de presencia y reconocimiento, se dio a un barrio el nombre Newenche y hay calles con nombres tales como Coliqueo, Kalfukura, Catriel, Ranqueles, Lonko Lewel, Lonko Pincen.

Lo más emblemático ocurrió en 2007 cuando alumnos de la Escuela Media nº 4 “Nicolás Avellaneda”, alentando por dos profesores, presentaron ante el Concejo Deliberante un proyecto de Ordenanza para que se le cambiara el nombre a la entonces calle Julio A. Roca por el de Pueblos Originarios.

En la sesión del 5 de diciembre de 2007, el tema fue aprobado. Por razones de organización, recién el 19 de noviembre de 2008, se realizó un multitudinario acto popular donde flamearon Wenufoyes y Whipalas (banderas mapuches y andina), por primera vez en Rojas.

Todo se suma para lograr la propia reafirmación identitaria. El proceso será largo y arduo y tal vez por ello, desafiante.
Pero los pasos son firmes. Prácticamente en todas las ciudades de la llamada “pampa gringa” (pampa extranjera), hoy trabajan grupos consustanciados con las pautas culturales que hablan de Madre Tierra, como elemento nucleante de todos.

Frente al avance de la soja con sus herbicidas, fertilizantes y plaguicidas que afectan la salud de seres humanos y animales. Frente a ese avance que nos contamina el agua y el aire. Frente a ese avance que nos seca las napas freáticas con sus riegos artificiales. Frente a ese avance que ha provocado (incluso en el Partido de Rojas), la tala de muchos montes. Frente a todo ello, nos juntamos quienes estamos fuera del negocio y entendemos que si no cuidamos la tierra, nuestra única madre general, el futuro de la humanidad está seriamente amenazado. Y se van sumando otros que buscan en nuestras culturas ancestrales del Abya Yala (nuestro continente), el pial que sirva para aferrarse y salvarse.

Hugo Silveira
Marzo de 2010

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© CiudadRojas, enero de 2010.