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Historias de Rojas

Algunos datos jugosos, que en relación con la inmigración, forman parte de la historia de aquella aldea que alguna vez fue Rojas. Apellidos como Mc Neilly, Murphi, Boggan, Hugues, Ballesty, Condron, Dowse, Plummer, ocupan espacios en las referencias históricas de aquellos tiempos. Luego vendrían apellidos vascos, gallegos, franceses, italianos, sirios...y “todos al hombro de una misma esperanza”... En 1881 había en Rojas 2 iglesias, 7 escuelas, 385 vehículos, casi 500 casas de material, biblioteca y hospital, un médico, dos farmacias...

1812 - 1888

ALGO SOBRE LA INMIGRACION, ESTADISTICAS Y OTRAS YERBAS

Escribe: Adhelma Leonor Sarmiento de Cuestas
alcuestas@clyfer.com.ar

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

Llegaban de España, de Italia, de Irlanda,
de Siria, de Francia, de Austria tal vez.
Detrás de la estela espumosa del barco
se borraba lenta la tierra nativa,
que la mayor parte no volvería a ver.
Sus brazos ansiosos acunaban sueños:
el deseo joven de la América hacer.
Pedían muy poco: paz, trabajo y pan.

(Fragmento de “El Chacarero” de Irma Oger)

 

Hermosos estos versos, que nos remiten a un tiempo de cosas que fueron... y ya no son; de un pasado que reconoce un origen común a gran parte de nuestra población. En fin, versos que nos transportan a un tiempo de inmigrantes.

Así es como se instituyó el 4 de septiembre como “Día del Inmigrante”, porque en un día como ese, pero del año 1812, Bernardino Rivadavia rubricó con su firma el decreto que daba inicio a la legislación sobre la llegada de extranjeros al país.

Mucha agua corrió bajo el puente desde entonces, y mucho habría para escribir sobre el tema, pero no es esa la intención de esta nota, así que dejemos eso a quienes tienen solvencia académica para hacerlo. Simplemente, quiero rememorar algunos datos jugosos, que en relación con la inmigración, forman parte de la historia de aquella aldea que alguna vez fue Rojas. ¿Me acompañan en este viaje tiempo adentro del recuerdo? Hay curiosidades...sabrosas, y de las otras. Veamos pues algunas de ellas.

1860: Numerosos pastores irlandeses empezaron a poblar el Partido, llegando luego a ser dueños de importantes estancias. Apellidos como Mc Neilly, Murphi, Boggan, Hugues, Ballesty, Condron, Dowse, Plummer, ocupan espacios en las referencias históricas de aquellos tiempos.

Luego vendrían apellidos vascos, gallegos, franceses, italianos, sirios...y “todos al hombro de una misma esperanza”: el deseo de una vida mejor en un país nuevo.

¡Lástima que para lograr ese sueño, primero fue menester “desalojar” al verdadero dueño de la tierra!. Y así, leemos en viejas crónicas, desatinos como estos: “Formado el Partido de Rojas con terrenos en los que el indio, enemigo eterno de la civilización, hizo pesar su absoluta dominación...Es natural que hasta que no se eliminó por completo ese rezago de barbarie, nuestros campos se encontraran desiertos...”

¡Ay, ay! hoy como ayer - ¿ayer como mañana? – “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas...” Porque, pretendiendo ser justos - y es nuestra obligación serlo – es preciso reconocer el invalorable aporte de la inmigración. Pero, y más allá de nuestra condición de hijos o nietos de inmigrantes, también es necesario reconocer el genocidio – paradójicamente, la barbarie realizada en nombre de la civilización – que se cometió contra la población originaria, el indio, verdadero y único dueño de la tierra hasta entonces. Un tema que a más de 500 años sigue suscitando polémicas, y en algunos casos, poco frecuentes eso sí, hasta una suerte de reivindicaciones.

1888: Pero, sigamos con las “vaquitas ajenas”, de irlandeses, vascos, franceses, italianos. Según una publicación de aquel año – el MULHALL’S ARGENTINE REPUBLIC – existen en el poblado de Rojas 240.000 vacunos, 54.000 yeguarizos, 632.000 lanares, 27 chivos de angora, y cantidad de gusanos de seda ¿curiosos estos datos no?
Por aquel entonces la tierra vale, y vale bien: $ 44.000 la legua cuadrada para pastoreo, ¡y vaya!, una cotización muy superior las destinadas a la agricultura, siempre según la fuente citada. No hay nada que hacer: el Partido de Rojas es muy próspero, tanto, que según la misma información, se lo consideraba el más próspero del Río de la Plata. ¡Vaya si Rojas no ha sido también “el granero del mundo!”.

Claro que tanta prosperidad no es para todos, y menos aún para el 21 % de hijos ilegítimos que datan en los registros de entonces. Lo cierto es que, prosperidad o no, a juzgar por estos datos, lo que sí pareciera haber abundado en el Rojas de aquellos tiempos es la cama ¿”cama redonda”...? ¡Vaya uno a saberlo hoy! Pero, siendo más ecuánimes, tal vez convenga recordar que el Código Civil de 1870 consideraba como “naturales” – que era una de las categorías de “ilegítimos” – a los hijos nacidos de las parejas de mestizos y criollos de situación social y económicamente baja, la mayoría de los cuales no acostumbraban a casarse, sino que vivían en concubinato, condición normalmente muy estable por entonces. (Algo así como el “serviñacu” de los pueblos originarios del noroeste argentino).

Más allá de querer ajustarnos a lo establecido por el Código Civil en este tema, igualmente conviene rescatar otros datos “jugosos” de aquellos tiempos, que bien podrían tener relación con la estadística de marras Veamos: el “peringundín de la Mesalina” – que a sólo tres cuadras de la plaza escandalizaba a aquella pacata sociedad – y “el almacén de Madame Zulé”, siempre acompañada por su pintoresco loro, eran lugares no castos que hacían las delicias de los parroquianos, obviamente, todos hombres.

También es cierto el hecho de que en aquellos tiempos, el patrón de estancia era dueño y señor de haciendas y personas, y se cuentan de a cientos los que tenían hijos ilegítimos como fruto de su relación con sus empleadas domésticas.
La cuestión que ya para entonces el 86 % de la población era argentina. Se registraba también que había 100 mujeres por cada 133 hombres. Otro dato de entonces: habitaban aquí 310 italianos, 200 españoles, 190 franceses, 90 irlandeses y 25 suizos - alemanes.

Otros datos varios publicados por el periódico “La Verdad” entre 1881 a 1884: había en Rojas 2 iglesias (tal vez para redimir tanto pecado de casas “non santas”), 7 escuelas, 385 vehículos, casi 500 casas de material, biblioteca y hospital, un médico, dos farmacias. Llama la atención este otro dato, que aparentemente no condice con la existencia de 7 (siete) escuelas: “se registran 1411 menores en edad escolar, de los cuales solo 379 van a la escuela”. Otros datos agregan que hay un hotel, cinco sociedades de caridad (¿serían para socorrer a tanto hijo ilegítimo, o lo de tanta prosperidad es puro cuento, o esa prosperidad solo alcanzaba a un reducido número de privilegiadas familias...?).

También los datos dan cuenta de 95 negocios, aunque sin especificar rubros. Por su singularidad, reproducimos aquí algunos de los avisos publicitarios de entonces aparecidos en el mencionado periódico “La Verdad”.

Bueno, ya es tiempo de retornar de este viaje al pasado, aunque tratemos de hacerlo un poco más rápido que las 10 horas que insumía el viaje - en galera - para llegar a Buenos Aires. (Después de todo, al cabo de más de 100 años, y aunque ahora el viaje sea en “Super Pullman”, a decir verdad, no hemos progresado tanto).

Y en cuanto a lo demás, creo que bien vale la pena – en aras de lo que fuimos...de lo que somos – desterrar la falsa antinomia que aún subsiste, de si el indio, o si el inmigrante. Considero mucho más plausible rescatar lo mejor de cada uno, es decir, los valores ancestrales de los pueblos originarios, que de alguna manera llevamos mezclados en nuestra sangre, con las de aquellos inmigrantes que venían en busca de “paz, trabajo y pan”.
Y esto teniendo en cuenta que con unos y otros se fue construyendo nuestra identidad – híbrida si se quiere– pero identidad al fin.

Adhelma Leonor Sarmiento de Cuestas
Marzo de 2010

FUENTES:
a) Libro del Polígono, de Julio Olivencia Fernández - 1923.
b) Ejemplares del periódico “La Verdad” – de Rojas – años 1881, 82, 83, 84.

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© CiudadRojas, enero de 2010.