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Historias de Rojas

Las primeras explotaciones se hicieron a la orilla de los ríos y luego, con la gran inmigración de los siglos XIX y XX, se expandieron hacia el interior que convirtió a la Argentina en el “Granero del Mundo”. En 1895, en el Partido de Rojas se sembraron 20.526 has. En solo 14 años se había quintuplicado el área agrícola. El 57,4% de los campos cultivados eran de sus propietarios y el 42,6% trabajados por arrendatarios y medieros, que estaban a merced de los terratenientes con contratos que podían ser por un solo año. La creación de la Federación Agraria Argentina fue una lógica reacción de autodefensa.

1500 - 1914

EL DESARROLLO AGRICOLA DE 1500 A 1914

Escribe: Jorge E. Marziali

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

EN LA REPÚBLICA ARGENTINA

La agricultura en el territorio de la hoy Argentina comienza con el nacimiento de las ciudades que fundaron las corrientes colonizadoras españolas. Significativamente, las ciudades fundadas por la corriente del Río de la Plata, estarían en el centro del desarrollo agrícola, que convertirían a Argentina en “El Granero del Mundo”.
El gran desarrollo agrícola se inicia con la Organización Nacional y será resultado, de la política de desarrollo económico, que se concreta con la fundación de colonias agrícolas en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, y el fomento a la inmigración europea.

La hipótesis respecto al productor-empresario, queda plenamente confirmada. En resumen: el productor era un empresario, desde los inicios fue una agricultura casi totalmente comercial.

A diferencia de las corrientes provenientes del Norte (Alto Perú) que desarrollan en el noroeste una agricultura que podríamos llamar de subsistencia, entendiendo por ello aquella que permitía atender las necesidades básicas de alimentación de las comunidades y que dejaban algún saldo para el trueque local por aquellos insumos que no podían producir.

Que el agricultor “pampeano” era más comercial lo demuestra el hecho de que muchos fueron también fundadores de nuevas colonias agrícolas, se transformaron en productores de harina, fabricantes de maquinaria agrícola, o fundadores de almacenes de ramos generales.

Respecto al origen étnico y nacionalidad, las primeras colonias se integraron en su totalidad de inmigrantes europeos. En lo que respecta al nivel de educación del productor, todo indica que sabían como manejarse en el cálculo de la producción y en la venta de sus cosechas.

A poco de estar aquí y apreciar la capacidad productiva de estas tierras muchos de ellos cambiaron la idea primera de “hacer la America y volver ” y procuraron mejorar rápidamente las condiciones de vida de la familia –avanzando en la construcción de viviendas dignas- y el ascenso social, lo que se vio favorecido por la permeabilidad social de las provincias de la región pampeana.

Con el tiempo esto se manifiesta en el deseo de que los hijos puedan convertirse en doctores, abogados, farmacéuticos, etc.

La idea es que llegan los gringos y la transformación de la agricultura se debe a ellos. Algunos cambios empezaron desde los criollos pero no tuvieron el peso y la trascendencia de lo realizado por los inmigrantes europeos.

El último tramo del siglo XIX, tuvo una transformación veloz y muy grande. Aparecen herramientas de labranza que se usan para avanzar sobre tierras nuevas. La agricultura criolla tradicional se hacía Habitualmente a orilla de los ríos.

Con los nuevos elementos disponibles se empieza a desplazar el cultivo de la tierra hacia el lado de la “frontera”, y aparecen tierras más secas con características distintas a las costeras.

Aquí soplan vientos más fuertes y con un régimen pluviométrico más pobre.

Ello conduce a cambiar la forma de cultivar el suelo. Hay que hacer labranzas más profundas, tener presente el viento con sus efectos desecantes, modificar la forma y oportunidad de refinar el suelo y la profundidad a la que se debía colocar la semilla.

Este desarrollo de la agricultura, por llamarlo de alguna manera, no se produce en época de los criollos por el deseo de trabajar más tierra en sí, sino que aparece detrás de la expansión ganadera.

Si bien la ganadería era más conveniente como actividad, tenía ventajas como ser reserva de valor. En cambio la agricultura estaba sujeta a los avatares climáticos, malones, etc.

El avance hacia la frontera implica generar poblaciones y se crean centros de consumo.

Así se desarrolla una agricultura que tiene como destino los consumos locales. Se van generando excedentes que llegan a mercados zonales e incluso al de Buenos Aires.

Esta llegada a mercados importantes pone a prueba la competitividad de la producción y es allí donde se va a notar la necesidad de introducir tecnología que haga más eficiente la producción.

Para ello hace falta que aparezcan o se generen núcleos de experimentación. Además los actores de los cambios necesitan comunicarse entre sí para cambiar ideas y saber si realmente están descubriendo y experimentando métodos realmente novedosos.

Esos núcleos, casi improvisados son los precursores de las colonias, las que luego se constituirán verdaderos centros de experimentación agrícola.
En Santa Fe hubo un antes y un después con la fundación de colonias, aunque el cambio algo lento y no siempre buscado, había empezado un poco antes.

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Esto es un pantallazo introductorio de la Historia de la Agricultura en nuestro país y por consiguiente en Rojas, ya que por la calidad original de nuestros suelos, el clima y la cercanía a centros de consumo y puertos nos hallamos en el corazón de la zona agrícola por excelencia.

He creído necesario dividir la descripción evolutiva de la agricultura en períodos y que no son ajenos a los grandes hechos nacionales.

PERÍODO HISPÁNICO: 1500 a 1810

La agricultura comienza a tener significación con el nacimiento de las ciudades fundadas por las corrientes colonizadoras españolas.

Las ciudades fundadas por la corriente del Río de la Plata tuvieron inicialmente una agricultura con menos desarrollo relativo a las del Noroeste y Cuyo:

Eran en secano, principalmente de huerta y sobre todo en ambientes costeros.

No disponían de mano de obra en abundancia como ocurría en el Noroeste y Cuyo. No había tampoco mercado desarrollado que permitiera la colocación fluida de los productos agrícolas.

Lo que hoy conocemos como la Pampa Húmeda (Rojas incluido) tenía como actividad la ganadería, totalmente extensiva, con pocos propietarios, escasas subdivisiones y baja ocupación de mano de obra.

La mayor empresa agropecuaria del período hispano se desarrolla en la actual provincia de Córdoba. Es la Compañía de Jesús, que funda y desarrolla seis estancias: Santa Catalina , Jesús María, Caroya, Alta Gracia, La Candelaria, y San Ignacio de los Ejercicios, en Calamuchita.

La principal actividad era la de mulas para las minas de Potosí y agricultura para sustento.

EN NUESTRA ZONA

EN 1779: El Capitán Betbezé establece la “Guardia de Rojas”, diez lenguas delante de la ya existente en Salto.

Si bien el fortín original se estableció en las márgenes del Saladillo en su confluencia con el Río Rojas, sucesivas crecidas e inundaciones, deciden el traslado a un lugar más alto, como es el que hoy ocupa nuestra Ciudad de Rojas. Dentro de ése mismo año el Fuerte original, ya casi en ruinas por su precariedad se traslada a cercanías de lo que es hoy la Escuela N°1.

En 1782: información enviada a Bs.As. dice que la población de la Guardia de Rojas ascendía a 325 habitantes.

En 1780: Colonos gallegos que llegaron para radicarse en la Patagonia, terminaron ubicándose en las guardias de frontera, entre ellas la nuestra y si bien se les prometió propiedad de la tierra , vivienda y elementos de labranza, solo recibieron unos bueyes, arados y semillas y, en pocos casos, precarios ranchos o materiales para levantarlos. Aún así trabajaron muy duro y a los dos años ya hay registros de que se cosecha trigo y maíz. Fueron ocupando y trabajando las tierras desde el río Rojas al norte hasta el arroyo Dulce y por eso esa zona se conocía como las “chacras de los gallegos”. Lo que nunca consiguieron fue la propiedad de la tierra porque, después de un cuarto de siglo de laborarlas con empeño, descubrieron que ya habían sido adjudicadas a familias con residencia en Buenos Aires y con amistades influyentes.

1784 : La Loma Negra parece ser la primer merced otorgada en estos pagos a Don Miguel Martínez. Ocupaba una legua por tres leguas.

En 1801 lo que era denominado el Fortín Rojas o Guardia de Rojas pasa a ser nombrado como “Pago de Rojas”, lo que indica ya la existencia de un núcleo poblacional. Se registran en ese momento 740 habitantes.

En el año 1810, el río Salado era la frontera entre indígenas y blancos.  La Revolución de 1810 cortó por un tiempo la continuidad de su cuidado que venía desde el año 1760.

1811/1879:

Con la Revolución de Mayo comienza un proceso de cambio político-institucional. La libertad respecto de España implicó la libertad de comercio. Esto ocasionó disputa por los recursos de la Aduana de Buenos Aires, generando desunión de las “Provincias Unidas del Río de la Plata” a partir del año 1820.

Argentina tenía tierras fértiles en abundancia, necesitaba importar mano de obra para la agricultura y capital. La Confederación fomentaba la inmigración y promovía la fundación de las primeras colonias agrícolas en las provincias de Santa Fe y de Entre Ríos.

Septiembre de 1816: En Rojas se registra una fuerte tormenta con vientos huracanados y una tremenda inundación.

1817: se lleva a cabo la fundación de la "hoy" ciudad de  Dolores, el primer centro de población surgido al sur del río Salado, marcando así la superación de una barrera para la habilitación de nuevas tierras. Se necesitaba de, hacendados o estancieros, con dinero suficiente para disponer de armas y hombres para la lucha contra el indígena.

A la propiedad de las tierras se accedía por el denominada sistema de la "merced". Era una vieja tradición colonial.

Originalmente el rey de España la otorgaba en forma de premio por acciones de guerra o servicios prestados a la Corona de España.

Los distintos gobiernos revolucionarios que se sucedieron desde 1810, acuciados por problemas políticos, económicos y sociales, fueron extendiendo este uso hasta principios de la década de 1820.  Si continuó este sistema es porque por un lado los hacendados y saladeristas de Buenos Aires eran los pocos interesados en ocupar esas tierras. No había muchos pretendientes porque no estaban dispuestos a arriesgar su capital donde la amenaza del indio era constante. Por otro lado, la voluntad del gobierno provincial por poner en producción las tierras de la zona y poblarlas encontró en ese sistema una forma de seducir a los ganaderos con grandes extensiones y que de otra manera el Estado no podía someterlas a su control.

El avance de la "Frontera Sur", estuvo ligado a la apropiación de las tierras de la zona por parte de hacendados y comerciantes de la ciudad de Buenos Aires. 
Fuerzas militares ubicadas en fortines y la ocupación económica del territorio sobre la base de grandes estancias, fueron las formas más comunes de consolidar el dominio de la sociedad criolla, por sobre el territorio conocido por los indígenas.

La conquista que España realiza en el nuevo mundo y luego la formación de sus colonias, lo hace a expensas de sus soldados, aventureros en su mayoría, nobles empobrecidos y desocupados que traían la espada para luchar y una buena cuota de ambición por las tierras del oro y de la plata según les habían relatado.

España tenía que colonizar a toda costa sus nuevos dominios y trae una numerosa expedición y los primeros grupos colonizadores integrados por matrimonios españoles.

De la conquista española surge un nuevo tipo de hombre, netamente americano y exclusivamente nuestro: el gaucho, hijo directo de españoles.

El gaucho se entregó al pastoreo, su medio de subsistencia. Hasta entonces los vacunos dispersos en estado cimarrón por los campos y su fácil propagación sin los cuidados del hombre llevaron al gaucho a dividir su faena entre apresamiento del ganado salvaje o en domesticación a campo raso; en cambio desdeñaba la agricultura que apenas conocía.

EL GAUCHO, personaje típico del campo argentino aparece en una imprecisa fecha como un tipo humano definido. La palabra gaucho, ha sido usada de distintas maneras pero diríamos que define al habitante del antiguo campo abierto, el hombre del caballo, del lazo, de las boleadoras y del facón. Este último siempre lo acompañaba porque lo necesitaba para sus tareas camperas y también para imponer respeto, en un ambiente lleno de peligros y donde cada individuo se encontraba librado a sus propias fuerzas.

LA ESTANCIA, denominación aplicada a establecimientos rurales de distinto tipo, desde el siglo XVIII hasta nuestros días. En esta región eran empresas dedicadas a la producción agropecuaria cuya organización fue variando con el tiempo, desde la primitiva estancia colonial dedicada a la producción de cueros y carne vacuna, con predominio para el saladero, hasta la estancia actual productora de ganado de buena calidad y cereales y granos de diverso tipo.

Las primeras estancias en la zona tenían un CASCO central, hecho de dos o tres habitaciones de adobe, seguido de una ramada que oficiaba como cobertizo para varios fines, dos o tres corrales para el ganado principal que estaban a cargo de un peón, una cocina para los peones, un aljibe y algunos árboles para sombra.

Como eran extensiones importantes en los límites de cada propiedad se ubicaban los puestos, que eran ranchos de adobe de una sola habitación con un aljibe y a lo sumo un fogón o matera y cumplían con la función de vigilancia y cuidado del ganado, evitando que los vacunos se dispersaran mas allá de los límites de la propiedad o fueran robados por los intrusos que merodeaban por esos lugares o podían llegar a alertar sobre la posibilidad de malones.

Las estancias tuvieron que afrontar la falta crónica de mano de obra durante la primera mitad del siglo XIX en toda la campaña bonaerense. Los puestos y poblaciones de los establecimientos se mantenían habitualmente con un mínimo de personal asalariado.

Para las yerras, arreos o atención de las crías, todas tareas que demandaban más personal, pero eran estacionales, se contrataba jornaleros o temporarios.  Al trabajo extra realizado por estas personas se lo llamaba conchavo (por extensión se usó como sinónimo de buscar trabajo).

Para conseguir temporarios se ofrecía salarios mas altos que los de los estables.

Por ejemplo si la estancia pagaba $ 100 mensuales a su capataz y $ 60 a sus peones, los jornaleros recibían $ 15 diarios por tareas de yerra y aparte de terneros.

Ante la escasez de personal, este salario no resultaba suficiente para convocar o retener mano de obra.

En 1815 el Gobierno central emitió un decreto por el cual, todo hombre que no acreditara ante el Juez de Paz tener propiedades, sería reputado como sirviente y quedaba obligado a llevar comprobantes de su patrón, visados cada tres meses, so pena de ser considerado vago.

Vagancia también se consideraba el transitar por el territorio sin permiso del mismo Juez.

Los declarados vagos sufrían cinco años de servicio militar en la frontera o dos años de trabajo obligatorio en caso de no resultar aptos para servir en el ejército. Tenían que trabajar o proteger las estancias.

Estas disposiciones que pretendían lograr mayor disponibilidad de mano de obra (aunque sea obligada) resultaron difíciles de implementar en la práctica, debido al poco poder de policía que podía ejercer el Estado en sus zonas de frontera.

Así, el creciente poder político de los hacendados y estancieros presionó hasta que a mediados de la década de 1820 se logró que los Jueces de Paz se eligieran de una terna que presentaban los estancieros de la región y fueran ellos mismos los encargados de hacer cumplir esa legislación.  De esa forma, el aparato judicial y policial quedó definitivamente al servicio de la "disciplina" del trabajo en las estancias.

La “producción” de las estancias consistía en aprovechar del ganado el cuero, la carne, las astas, los huesos, la grasa, el sebo y las crines, y se los dedicaba al consumo interno de escasa importancia, o a la exportación, fuente casi única de recursos para el país. El sebo se derretía y se exportaba en barricas. La carne era salada, luego de ser cortada en tiras y colocada en toneles.

La instalación de los saladeros significó un avance en la explotación comercial de la ganadería porque se utilizaba la carne, antes desechada por el interés exclusivo en el cuero y en el sebo.

En el período de las “Provincias Unidas del Río de la Plata” la Provincia de Buenos Aires se destaca por ser innovadora en el uso de la tierra y el fomento de la agricultura. Ideas de Bernardino Rivadavia, como cuando plantea que es fundamental la instalación de por lo menos dos colonias agrícolas a mediados de la década del 1820 tienden a concretar eso objetivos.

LOS MALONES

EL 2 DE DICIEMBRE DE 1820 el general chileno José Miguel Carrera aliado a los indios que comanda el feroz Cacique Yan-Quetruz asalta y destruye el Salto, siendo este trágico episodio el acontecimiento más significativo después de la Independencia.

Esto da una idea de las dificultades que atravesaban los primeros pobladores, a pesar de haberse establecido la línea de fortines.

En el Partido de Rojas eran frecuentes las “maloneadas” a los campos de la zona para robar ganado (vacunos y yeguarizos) y alzarse con algunos bienes que luego pudieran canjear por mercaderías.

Por la rapidez con que actuaban y lo sorpresiva de su aparición, las estancias de la zona solían tener miradores elevados desde los cuales se vigilaba a los cuatro rumbos y desde donde se daba el alerta para que los hombres empuñaran las armas para dispersar el malón y primero se hacía subir a un lugar protegido de la torre-mirador a las damas y niños y se cerraba el lugar a fin de que no pudiesen ser alcanzados por disparos ni quedar a merced del malón para ser tomados como cautivos.
En la Estancia Santa Ana (hoy Santa María de Flia. Aloe) en jurisdicción de Carabelas aún está en pie en una parte de la casa original el viejo mirador construido por el dueño primitivo de esas tierras, Don Pedro Iribarne y justamente uno de sus descendientes, fue quién me relató los de los malones (generalmente venían del lado de R.Cano o de O.Basualdo) y como adoptaban la defensa que antes relaté.

En 1821: El Fuerte de Rojas es trasladado nuevamente y su nuevo emplazamiento es en una parte del predio de lo que actualmente conocemos como Polígono de Tiro Gral. Alvear.

En 1821 también podemos apuntar que quien trató de dar un impulso a la agricultura del Virreinato del Río de La Plata fue Manuel Belgrano desde el inicio de sus funciones de secretario del Consulado de Buenos Aires.

Redacta una primera Memoria y la titula “Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio en un país agricultor”.

El ya veía a futuro un país agricultor.

Según la Academia Nacional de la Historia, la primera colonia agrícola argentina es la establecida en cumplimiento de los propósitos civilizadores de Bernardino Rivadavia, por Barber Baeaument, en Julio de 1825, en San Pedro, Provincia de Buenos Aires.

En Febrero de 1825 entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y S. M. Británica. “Al amparo del tratado vigente y como fruto de las gestiones realizadas por los hermanos J. y W. Parish Robertson llegaron al Río de la Plata 250 colonos provenientes del oeste y sur de Escocia”.

En 1825: a partir de éste año y por no más de un lustro la Ley de Enfiteusis de B. Rivadavia, permite el acceso a la tierra a hacendados como Juan Cano, Lucas González, Gabriel Carrasco, A. Cernadas y algunos más de los que no se cuenda con registros certeros.

Otra forma de acceder a la propiedad de la tierra fue a través de la prestación de servicios destacados como el caso de los Coroneles E. Conesa, Nicolás Granada y P. Ramos que en 1840 fueron beneficiados con el otorgamiento de tierras dispuesto por Juan Manuel de Rosas.

Así de 1820 en adelante y por la descripción en planos catastrales y otros documentos, surge que numerosas familias eran propietarios de tierras.

En 1826: El Coronel Federico Rauch demarca el Partido de Rojas con 206.704 has.

Iniciada las campañas para controlar a los indios, en época de Rosas, el Partido de Rojas llega a tener una extensión de 450.000 has.

En 1853: Se instala en Rojas la tahona de Roqués, precursora del Molino Cabodi, lo que indica que la agricultura va tomado auge en la zona y la molienda tiene materia prima producida en las cercanías.

En 1854: Se realiza el Primer Censo Poblacional y Rojas (partido) figura con 1.367 habitantes.

En 1855: Se crea la Parroquia bajo la advocación de San Francisco de Asís.

1860: Se registra la llegada de los primeros inmigrantes Irlandeses a nuestro País y muchos de ellos fueron colonos.

En 1865: Se fijan los límites por ley llegando Rojas hasta el límite con la Pcia., de Santa Fe.

En 1869: El Segundo Censo Poblacional determina la presencia de 2.968 habitantes.

En 1892: Para dar lugar a la creación del Partido de Colón se reduce la superficie del Partido de Rojas a la que ocupa actualmente.

EL PERÍODO DE LA ORGANIZACIÓN NACIONAL, EN ADELANTE

En 1880: En una descripción de la población de Rojas se menciona que el 86 % son argentinos. Los extranjeros registrados son: 310 italianos, 200 españoles, 190 franceses, 90 Irlandeses y 25 alemanes y suizos.

También sabemos que llegaron familias de origen yugoeslavo y sirio-libaneses, árabes, escoceses pero por alguna razón no se los describe en esos mismos archivos.

En 1881: La descripción del uso de la tierra indica que había 4.334 has. en agricultura. Aún estamos en el período de la dominación de las estancias, grandes extensiones dedicadas casi exclusivamente a la ganadería.

1881: El tercer Censo Poblacional indica 6.303 habitantes en Rojas. Aquí ya se diferencia población Urbana y Rural. (2.302 en la Planta Urbana y 4001 en la Zona Rural).

En 1887, se dicto la ley de centros agrícolas para promover la colonización, pero ésta fue un fracaso ya que no había una política clara para implementarlos y faltó el fomento necesario.

1889: Se crea en Rojas la Oficina del Registro Civil.

1890: Nuevo censo informa 9.362 habitantes (4.895 en planta urbana y 4.467 en la zona rural).

En 1895: los cultivos agrícolas ocupan 20.526 has. En solo 14 años se quintuplicó el área agrícola.

Entre 1890 y 1900 se registra la llegada de los primeros inmigrantes a la zona de Carabelas (Familias de Buirás, Quetglas, Fullana y otros).

En 1891 llega a la zona de Carabelas Don Pedro Buirás quién se instala en la zona de Carabelas (la esquina de lo que es hoy el “Campo de Torres” sobre la Ruta 31.

Años más tarde Doña Francisca Buirás casada con Auke Koornstra (Don Hilario) se instalan en lo que es hoy el “Campo de Gallo “ frente al acceso a Carabelas.

Antes y por subdivisión a Doña Francisca Buirás le corresponde la parte lindante al Campo de Torres, que luego se lo cede a su cuñada Doña Margarita Koornstra de Bobba (mi abuela) y ésta posteriormente a su hija Doña Luisa Zulema Bobba de Marziali (mi madre) que luego también por cesión le corresponde a sus hijos. El campo hoy se llama La Margarita, y es de mi propiedad en su totalidad, al haberle adquirido la parte a mi hermano Ricardo.

Y hablando de inmigrantes es necesario tener en cuenta que La Argentina no nació de la inmigración pero se transformo con ella.

1895: En este censo, Rojas registra 6.676 habitantes.(2886 en la Planta Urbana y 3.790 en la Rural). la pregunta es ¿Cómo puede ser que haya descendido la población en forma tan manifiesta? La causa es que como dije antes en 1.892 se produce un desmembramiento para dar lugar a la creación del Partido de Colón.
En 1895, solo el 57,4% de los campos cultivados los eran por sus propietarios y el 42,6% por arrendatarios y medieros.

En 1899 se estimaba que el 80 % de la superficie estaba ocupada por no más de veinte estancias. Ello explicaba de alguna manera el fuerte peso de la ganadería frente a la agricultura.

Creo que aquí cabe para una mejor ubicación, hacer lo que llamo una Caracterización del Productor, ya que las nuevas formas de trabajo de la tierra crean nuevas figuras, nuevos actores dentro de lo que es la modalidad del trabajo rural.

Al productor de los primeros tiempos se lo denominaba colono, inmigrante europeo que venía a ser miembro de una colonia agrícola, en calidad de propietario o en proceso de transformarse en propietario.

Los que se incorporaron al sistema de agrícola –ganadero, pero con dominancia de ésta última como ocurría en el Partido de Rojas, lo hicieron en calidad de arrendatarios, aparceros o “medieros”. Esto se implementa partir de 1890 aproximadamente.

Dentro de las estancias estos agricultores hacían la chácara o “chacra”, por lo que se les denominó “chacareros”.

La tendencia de la época era la busca de mano de obra abundante para conseguir una producción masiva de productos agrícola-ganaderos. El inmigrante se convertirá así en arrendatario o en peón asalariado, tendrá escasas posibilidades de poseer la tierra y será atraído por los centros urbanos del litoral. Eran inmigrantes que provenían del sur de Italia y de las regiones más pobres de España. Entre estos campesinos italianos son muy pocos los que sabían leer y escribir. Los inmigrantes se encontraron con que gran parte de las tierras públicas había ido pasando a manos privadas y extranjeras.

Fue surgiendo una agricultura cerealera, que intentaba incorporar cambios técnicos para hacer frente a esas nuevas condiciones, y que conformó las bases de las fuertes transformaciones que comenzaron a gestarse desde la mitad del siglo XIX.

En la parte central de Santa Fe y Córdoba se formó una clase media mucho mas abundante que en la provincia de Buenos Aires.

En Bs.As. por causa de su distinta orientación presentó más baja incidencia de trabajo familiar, sobre todo en las zonas preponderantemente ganaderas, donde se estableció la relación estanciero-peón.

Desde 1872 hasta 1921, el arrendatario estuvo sometido a seis artículos del código civil que legislaban sobre periodos de contratación y ninguno de ellos protegía al arrendatario, sino que contemplaban el interés de dueño de la tierra. La ley limitaba a un año el plazo del arriendo y, en la práctica, los contratos se fijaban por igual tiempo. El propietario de la colonia tenía el derecho absoluto de desalojarlos. Si el arrendatario no podía pagar, el locador podía retener la cosecha, las herramientas y todo lo que se hallara. Esto significaba el despojo total (no había causales para el no pago, es decir que si inclemencias climáticas o plagas ,etc. perjudicaban la cosecha la obligación de pago por haber usado la tierra se cumplía).

Al arrendatario le correspondía construir su vivienda; corrían también por su cuenta las herramientas, semillas y animales. Se utilizaban instrumentos agrícolas ciertamente rudimentarios y faltaban maquinarias.

La organización del trabajo se bas{o en el esfuerzo de toda la familia, en cuanto m{as numerosa, mejor. Sabemos que cada uno en la familia tenía su función, desde los más chicos hasta el jefe. Se incluía algún hermano soltero que conviviera con el grupo familiar. Había que cuidar las aves y los cerdos, si le permitían tenerlos; ordeñar la lechera, si había aljibe o pozo había que sacar agua con el balde tirado por un caballo, atar los caballos para los implementos de labranza. Esto se hacía de madrugada para que al despuntar las primeras luces ya se pudiese trabajar y aprovechar al máximo el día, dado que la velocidad de trabajo era lenta. En época de cosecha de maíz había que preparar la troje, levantar las bolsas, tirar “el aparato”, etc. Si la cosecha era de trigo había que ayudar con la desgranadora o trilladora, embolsar, levantar las bolsa y estibar o llevarlas en la “chata de caballos” hasta el pueblo más cercano A los que estaban trabajando en el campo se les alcanzaba el mate cocido y la galleta para pasar la tarde, etc. Había trabajo para todas las edades.

El sistema de arriendo que se generalizo en Buenos Aires y sur de Santa fe respondía a su estructura latifundista-ganadera.

En Buenos Aires no pudo arraigar la colonización agrícola por la resistencia de los terratenientes y el elevado precio de la tierra.

A los dueños de la tierra, ganaderos con importantes superficies, les cabía el papel de orientadores de la producción agropecuaria. Cuando se presentaba conveniente para el ganado, daban menos tierra en arrendamiento y dedicaban más superficie a la ganadería. Si era al contrario, los chacareros desplazaban a los vacunos. La vigencia de tales patrones explica la brevedad de los contratos y la obligación impuesta al arrendatario de cultivar todo el campo. De esta forma se aseguraba la necesaria rotación granos-ganado. El sistema se basaba en que la estancia recurría pues al arrendamiento a colonos solo temporariamente para mejorar sus praderas. (Lo usual era dar tierra para sembrar lino luego trigo y entregarlo sembrado con alfalfa para tener acceso a un nuevo contrato). La ganadería seguía siendo una mejor alternativa en la Argentina por el alto precio de la carne y sus subproductos, los menores riesgos y la menor mano de obra empleada.

Los colonos arrendatarios inevitablemente eran nómades. Vivían sin muchas comodidades porque todo era temporario. Se forj{o así una forma de vida que tuvo proyecciones negativas, ya que no estimulaba el afincamiento.

El sistema de agricultura extensiva así como los escasos conocimientos de los chacareros no permitían una preparación adecuada al suelo y las siembras resultaban deficientes. Recién a partir de 1900, se extendieron las sembradoras al boleo. Antes de ello las siembras eran casi exclusivamente a mano.

El chacarero conocía muy poco sobre la selección de semillas o no le prestaba la atención necesaria. Con frecuencia vendía lo mejor de su cosecha para obtener buenos precios y se quedaba con los granos inferiores para semilla del año siguiente; o bien vendía toda la cosecha y compraba barata la semilla que necesitaba. De esta manera, ya se arrancaba mal y disminuían las posibilidades de una buena cosecha.

El viento y el granizo eran las mayores adversidades a medida que el cultivo iba llegando al final de su ciclo. En la implantación la falta de lluvias podía llegar a impedir arar por la dureza de los campos, como durante la gran sequía a mediados de 1910, o llegar a provocar hambrunas como en la pampa en diciembre del mismo año.

En realidad, el agricultor medio solo podía contar con una buena cosecha cada tres. Los procedimientos del mercado en cuanto a la comercialización de los productos tampoco favorecían a los chacareros.

A fines 1880 se instalaron las dos principales firmas exportadoras de trigo, Bunge & Born y Dreyfus. Su estructura de mercado y crediticia se extendía desde sus oficinas en Rosario y Buenos Aires.

Llegaban al medio rural a través de sus agentes, los acopiadores o también a través de molineros o en un escala menor de los dueños de almacenes de campaña locales, generalmente almacenes de ramos generales que estaban en contacto directo con el chacarero e intermediaban con el acopiador.

La modalidad de esa época consistía en adelantarle o anticiparle al hombre de campo lo necesario para la siembra y subsistencia: semillas, implementos y alimentos. A la cosecha, el productor pagaba entregando su producción y allí descubría que no siempre lo entregado alcanzaba para saldar la deuda o quedaba una magra ganancia, con lo cual seguía manteniendo una dependencia de su proveedor.

La cosecha de 1912 fue de un nivel poco acostumbrado y allí los productores comprueban que a pesar de ello luego de pagar todos sus gastos poco quedaba en sus bolsillos. En la Sociedad Italiana de Alcorta el 25 de junio de ése año estalló la huelga que luego se generalizó en toda la región y que se conoció como el Grito de Alcorta. Más de 100.000 agricultores paralizaron sus tareas y demandaron la modificación de las condiciones en los contratos de arrendamiento.

Como resultado de este movimiento se funda la Federación Agraria Argentina que se constituyó en la herramienta de pequeños y medianos productores para
luchar por la mejora de sus condiciones de vida y el acceso a la propiedad de la tierra.

El Almacén de Ramos Generales solía tener una sección de despacho de bebidas que cumplía igual función que el “boliche “. Este no solo cumplía una función económica, sino que era un lugar de reunión y de fuente de información, ejercía la función de iglesia, escuela, club y plaza de los cuales carecía notoriamente la extensa pampa.

Este era la única institución social de la Argentina rural. A tal punto que a su alrededor se fundan luego las escuelas, el club social, se establece la carnicería, y queda así formado el llamado” Paraje”. Estos parajes estaban “centrados” con respecto a las estancias más cercanas, ya que de allí provenía la clientela, tanto de chacareros como de peones rurales.

Rojas llegó a contar, entre localidades rurales y parajes, a 27.

Pocos años bastaron para que en las zonas rurales se asimilaran los distintos sectores inmigratorios con los criollos. Salvo algunas colonias suizas y judías, en el resto de la "pampa gringa", la integración se fue cumpliendo sin variantes.

El paisano, que en sus primeros tiempos se resistió, terminó acercándose al "gringo" en el trabajo conjunto de estancias dedicadas a la ganadería. Inmigrantes y colonias, incorporadas a nuestra realidad criolla, cumplieron un importante papel en la transformación Argentina.

Jorge E. Marziali
Abril de 2010

Permitida la reproducción total o parcial del material aquí publicado, citando la fuente.
Las opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad de los autores.
© CiudadRojas, enero de 2010.