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Historias de Rojas

Cuando Rafael Obligado comenzaba a constituirse como otra localidad en el partido de Rojas, un visionario comerciante llamado Santiago Culasso fundó en 1919 una pequeña fabrica de embutidos, que varios años después seria el orgullo de todo un pueblo. Así nacía La Italo Argentina.

1889 - 1990

LA ITALO ARGENTINA. "LA FABRICA"

Escribe: Ariel Fernando Gil
masterafg@clyfer.com.ar

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

Para recordar y entender lo que significó para los habitantes de Rafael Obligado “La Italo Argentina” es necesario retroceder en el tiempo y caminar por la nueva localidad allá por el año 1889 cuando aún se llamaba Esteban Echevarria. Hacía pocos años que funcionaba la estación de trenes perteneciente al Ferrocarril del Oeste, esto suponía una gran puerta abierta para los comerciantes del lugar que se veían beneficiados por el trafico de trenes y de las personas que trabajaban en ella o estaban de paso por el pueblo.

Por tal motivo en los primeros años surgieron los primeros negocios: un ejemplo es la carnicería “El Progreso” del Sr. Fernando Biscaisaque fundada en el año 1889, que contaba con un saladero propio.

Inicialmente los negocios estaban orientados a brindar los servicios de venta de alimentos, alojamiento y más tarde ramos generales. Muchos, a medida que crecía el movimiento en la estación, se instalaban en las cercanías para ofrecer sus productos.

Fue así que un visionario de aquellos tiempos, Don Santiago Culasso fundó la primera fábrica de embutidos en el año 1919. Para ello adquirió los terrenos ubicados a pocos metros de las vías del ferrocarril, sobre la calle Nº 17 que en la actualidad lleva su nombre. Desde un principio se dedicó a la “fabricación de embutidos y la factura de cerdo de todas clases” tal cual lo decía su propaganda del año 1934 en oportunidad del segundo año de Chispa. En ella se producían salamines, bondiola, panceta, jamones y patitas rellenas.

A pesar de contar con un espacio bastante reducido poseía: matadero, despostadero, una sala de elaboración de donde salían los famosos embutidos que a continuación eran llevados al secadero para su estacionamiento y posterior venta.

Cuando la fabrica se consolidó como una verdadera y genuina fuente de trabajo que contenía a varios obligadenses que trabajan en la planta, más los productores rurales que la abastecían de cerdos, se agregó un nuevo producto a la familia de embutidos, la mortadela; para cuya producción fue necesaria la construcción de una sala de cocción.

Con la fama de sus embutidos, basada en la calidad, rápidamente logró abastecer a la zona con sus productos a través del ferrocarril, llegando hasta Junín, Chacabuco, Chivilcoy, Pergamino y varias ciudades de la zona, esto se tradujo en más mano de obra para producir y mas horas trabajo, tal es así que se trabajaba de lunes a sábados y se elaboraban mortadelas hasta tres veces por semana.

De esta manera comenzaba un periodo de prosperidad en Rafael Obligado sustentado por la fábrica de Santiago Culasso, quien luego de ser su dueño durante 38 años decide radicarse en otra localidad y empieza las tratativas para la venta de su empresa con Don Juan Parisi que será el nuevo dueño de “La Italo Argentina” desde del 1º de junio de 1957. Habían trascurrido casi cuarenta años desde su creación y ya era definitivamente una de las empresas más importantes de la zona noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Sin dudas junto a Ferrario Hnos. eran las dos que proporcionaban trabajo a casi todos los habitantes de Rafael Obligado.

Don Juan Parisi proyectó la ampliación de la fabrica ya que su fin era la creación un frigorífico que se complementara con la fabricación de embutidos. Para ello debió modernizar la infraestructura y las herramientas de trabajo. Para no detener su línea de producción logró comprar un motor de barco que hizo las veces de generador de electricidad ante los cortes de luz.

La Italo Comenzó a crecer otra vez, ahora contaba con 40 operarios en planta y 6 administrativos.

Entre 1968 y 1970 se llegaron a faenar en invierno 120 cerdos por semana y en verano 200 sin contar los casi 90 vacunos por semana, la sumatoria de todo esto daba algo así como 40.000 kilos de producción que se repartía entre: salamines, mortadelas, longaniza, bondiola, panceta, morcillas y tres nuevos productos: paleta cocida, salchichón y jamón cocido.

En noviembre del año 1971 se finalizo la construcción de una cámara frigorífica con una capacidad de 20.000 kilos.

La Italo además extendió su zona de distribución a las provincias de Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos, Córdoba y Capital Federal manteniendo la calidad y la eficacia en la elaboración de sus productos.

Posteriormente las crisis financieras que se abatieron sobre nuestro país fueron mellando la economía de La Italo Argentina que debió sortear serios inconvenientes que acabaron por llevar a sus dueños a tomar la decisión de bajar las persianas a finales de la década del 90. Setenta años después de producir ininterrumpidamente, dejó de funcionar la fábrica que por mucho tiempo supo ser un sinónimo de Rafael Obligado.

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© CiudadRojas, enero de 2010.